Una final «vintage»


Crecer con una televisión única convirtió los duelos entre el Real Madrid y Maccabi y a Héctor Quiroga en parte de mi historia personal. Sobrepasada la etapa adolescente, acepté que Israel y su buque insignia de baloncesto significaban deportivamente Europa. Y entendí la pasión que desprende este equipo para Tel Avi. Emperadores en sus países, madridistas y macabeos dirimen una final de alto voltaje.

El equipo de David Blatt presenta dos caras bien precisas. Una con y otra sin. El con y el sin, evidentemente, tienen que ver con una masa voluminosa de 150 kilos que es, de largo, el jugador más determinante en la confección de un equipo: Sofoklis Schortsanitis. El gordo. La Masa. El increíble Hulk. De una potencia desmesurada. Imparable a nivel físico en Europa. Su cuerpo le da y le quita todo.

Tiene veinte minutos para explotarlo al máximo. Cuando Big Sofo está en el campo, todo se orienta hacia él. Tiene una explosividad infinita para tal cuerpo. Pero claro, mover esa masa corporal también tiene sus límites. Y en ello centrará casi todo su esfuerzo el Maccabi. Sacarle el máximo rendimiento cuando esté en pista.

La segunda imagen de los israelitas tiene que ver con las avispas. Aquellos jugadores que con veneno en el cuerpo focalizan su esfuerzo en el aro rival. Ricky Hickman, Devin Smith, Yogev Ohayon y Ty Rice son incisivos por naturaleza. Incluso presentan un aspecto diferencial. Los dos últimos con Joe Ingles, son zurdos. Un matiz que crea muchas ventajas. Atacan al revés.

Esta final, inmediatamente, trae a la mente nombres como míticos, como los de Miki Berkowicz, Aroesti o aquella monumental tangana de 1983 con los americanos Perry y Williams lanzándose a las gradas a repartir galletas entre la hinchada blanca. Y es que el Maccabi de Tel Aviv contará con un pabellón entregado. Y menos mal, porque al menos la imagen del Mediolanum Forum será positiva. Nada que ver con la segunda parte del humillante Barcelona-Real Madrid del viernes. Un gimnasio más que medio vacío.

Por si hubiera que dudar más, el Real Madrid ganó los dos partidos esta temporada. Con marcadores bajos, cuando son equipos que apuntan al 90 por encuentro. Por lo que en realidad, el Maccabi hará otra vez la táctica del conejo. Mejor, mucho mejor, sería que Sergi Llull, Rudy, Mirotic y el mago Chacho, supieran dominar la chistera. Desde luego, un partido con amplio sabor vintage.

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