Barcelona-Atlético de Madrid: El escenario ideal para Villa

El Barça facilitó su marcha al Atlético de Madrid y ahora «El Guaje» podría arrebatarles la Liga en el último partido en el Camp Nou


Si el Barcelona hubiera sospechado que el Atlético de Madrid se iba a convertir en su verdugo en cuartos de final de la Champions y en su rival directísimo en la final de la Liga en el Camp Nou, seguro que la dirección deportiva del club y los responsables de la tesorería no hubiesen dado tantas facilidades a David Villa para que vistiera de rojiblanco esta temporada.

El delantero asturiano firmó como azulgrana en 2010 hasta 2014 con un aumento progresivo de su ficha que escalaba desde los siete millones de euros anuales en su primer año hasta los 11 que debía cobrar en la temporada 2013-14. Cuando el jugador, descontento al no haber recuperado el protagonismo tras superar su grave lesión, y el club, predispuesto a un traspaso antes de que se fuera gratis al término de su contrato, decidieron escuchar ofertas, se encontraron con la barrera de esos 11 millones que ningún pretendiente quería pagar al jugador si esa cantidad iba acompañada, además, de los 10 millones que pedía el Barça. Al final apareció el Atlético de Madrid, que había vendido a Falcao. Fue el más interesado, dispuesto a pagar la ficha siempre que apenas abonara traspaso. Un tobillo maltrecho, posible secuela de su rotura de tibia, también torpedeaba una gran operación. Y se llegó a un acuerdo entre clubes tildado de ganga por los medios de comunicación: 2,1 millones de euros seguros por este primer curso, dos más si sigue en el Vicente Calderón en la 2014-15 y otro más si llega hasta la 2015-16, hasta un total de 5,1 millones posibles. Y el Barça se reservaba el 50% de los derechos ante un hipotético traspaso posterior.

¿Ninguneó el Barça a un jugador muy querido por la afición? El club insinuó que era el mejor remedio para un problema, se ahorró una ficha de 11 millones e ingresó 2,1: 13,1 millones de beneficio, que diría un economista afín a la causa culé. ¿Se sintió ninguneado Villa por el Barça? En sus declaraciones agradeció al club las facilidades ofrecidas para poder incorporarse a un destino deseado, consciente de que un año más como azulgrana podía dejarle sin Mundial. Y más tras la llegada de Neymar.

Como ocurre desde hace tiempo, a Messi le cargaron «el muerto» de la marcha de Villa por un par de discusiones que tuvieron sobre el césped en la pasada temporada. Se sabe que un día hubo más que palabras en el vestuario porque el Guaje explotó. Se vino a decir que no jugaba más porque el argentino, con su fama de déspota a cuestas, no quería. Pero llegó la Copa Confederaciones y el de Tuilla fue suplente en la selección porque carecía de lo que le había faltado desde que reapareció en agosto del 2012 tras ocho meses de baja: chispa, físico y confianza. Messi no influyó en Del Bosque.

«Míster, vengo a que me exija»

El Cholo Simeone dio la clave del sentimiento de Villa. «Míster, vengo para que me exija», le dijo. Y se lo ganó. En el Barça se trabajó poco en un año marcado por la enfermedad de Tito Vilanova. No es una leyenda negra, es la verdad. Y se ha seguido sin trabajar demasiado este curso porque el Tata Martino siempre ha estado de paso y no ha querido convertirse en un ogro. El látigo, que lo saque el siguiente... Villa sabía que no estaba a su nivel y en el Atlético ha luchado por recuperarlo.

Su buen feeling con el Barcelona se rompió muy pronto por uno de esos absurdos del fútbol. Su primer partido oficial como rojiblanco fue la ida de la Supercopa de España en el Calderón frente al equipo azulgrana (1-1). Y marcó un golazo, tras jugada iniciada por él mismo en propio campo con paredes y resuelta con una volea de crack. Aunque había dicho en la previa que si marcaba no lo celebraría o sería discreto, no pudo contenerse y lo cantó con rabia y ganas, como tiene que ser ante tu afición.

Los gurús del barcelonismo (periodismo, redes sociales...) le llamaron enseguida desagradecido y vengativo. Y la idea caló porque en la vuelta ya fue abroncado por un Camp Nou que le tenía mucho cariño. Y volvió a suceder en la ida de cuartos de la Liga de Campeones. Aunque siempre son más ruidosos los pitidos y los gritos que los aplausos (que también hubo), Villa ya tiene el cartel de enemigo odiado por la afición del Barça, algo que puede aumentar si le arrebata la Liga el sábado con un gol, pero que puede arreglar si marca y gana la Liga de Campeones al Real Madrid. Ese día volverá a ser culé para todos.

El Guaje está encantado en el Atlético, aunque lógicamente le hubiera gustado jugar más partidos decisivos. Simeone ha preferido casi siempre en grandes citas a Raúl García como compañero de Diego Costa. E incluso Adrián le pasó por delante en Stamford Bridge ante el Chelsea. Pero el Cholo sabe que el Barça le motiva a Villa, titular en los cinco partidos disputados ante el equipo azulgrana. Motivos afectivos al margen, el atrevido sistema azulgrana es un chollo para un delantero que sabe encontrar espacios, como ya sucedió en su anterior etapa en Zaragoza y Valencia, cuando veía puerta con asiduidad ante el Barça. En Champions, por ejemplo, tuvo varias ocasiones en ambos partidos, con dos postes en la vuelta y una participación decisiva (servicio a Adrián) en el 1-0 obra de Koke

Dos meses de sequía No marca desde el 8 de marzo ante el Celta, dos meses de sequía en el peor momento, con la circunstancia agravante de que dispuso de dos grandes ocasiones frente al Málaga (travesaño y parada de Caballero) que pudieron haber dado ya el título de Liga al Atlético, pero su temporada global está siendo más que correcta, aunque con bastantes más méritos contraídos a Diego Forlán le abuchearon en su día. Suma 13 goles en Liga, pero siete de ellos han servido para abrir la lata y dar tranquilidad a su equipo. Son las dianas más valoradas por los entrenadores, cuando un delantero asume la responsabilidad en un momento de máxima presión. Y ese es Villa, que ha participado en 36 partidos. Tiene dos finales para ser un héroe, la primera ante su ex Barça. Para él también son dos finales individuales, pues esos 11 millones de ficha siguen siendo un lastre y el Atlético se plantea dejarle libre y no pagar dos millones más al Barça. Villa quiere quedarse. A ver quién le mueve del Manzanares y le deja fuera de la lista definitiva para el Mundial como sea decisivo en el Camp Nou y en Da Luz.

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