A Guardiola se le atragantan las remontadas en semifinales de Liga de Campeones

Aunque las dos veces en las que cayó en la ida acabó eliminado por Inter de Milán y Chelsea, ante el Real Madrid tendrá la oportunidad de revertir su historia


Pep Guardiola no se encuentra nada cómodo cuando tiene que remontar semifinales de Liga de Campeones en su casa. El entrenador del Bayern de Múnich ha pasado por esa situación en un par de ocasiones, y en ambas se estrelló con un mejor juego pero contra equipos que en teoría eran inferiores al suyo en ese momento. Su existosa etapa en el Barcelona tuvo dos grandes lunares, el Inter de Milán de José Mourinho y el Chelsea de Roberto Di Matteo. En ambos, el denominador común fue el gran dominio sobre la posesión y el hecho de que no se pudo remontar un resultado adverso padecido en el encuentro de ida. Curiosamente, tanto italianos como ingleses acabaron coronándose como campeones de la competición.

En la temporada 2009/2010 todo se alineó en contra del entrenador español. Para la ida el Barcelona tuvo que viajar a Milán en autobús debido a que las comunicaciones aéreas estaban interrumpidas por el impronunciable volcán islandés Eyjafjallajökull. Los 90 minutos fueron peores que el desplazamiento. Pedro adelantó a los azulgrana, que sin embargo se vieron remontados con los goles de Sneijder, Maicon y Diego Milito.

El partido de vuelta se preparó como una fiesta, con gritos de «vete al teatro» a Mourinho y con la seguridad local de avanzar de eliminatoria. No fue así. El postrero gol de Piqué fue estéril y quien avanzó a al final fue el Inter, en un día que pasará a la historia como aquel en el que se encendieron de forma automática los aspersores en el Camp Nou. Fue justo hace cuatro años, el 28 de abril del 2010.

Ya sin volcanes, en la 2011-2012, el Chelsea de Roberto Di Matteo también ejerció de verdugo de los de Guardiola en otra semifinal en la que el resultado de ida lastró el rendimiento de la vuelta. El Barcelona encajó un solitario gol de Drogba en Stamford Bridge, pero fue más que suficiente para que el juego de control no sirviera en la vuelta. El comienzo en este caso sí fue esperanzador, con los goles de Busquets e Iniesta. Al borde del descanso, sin embargo, Ramires se inventó una carrera cerrada en una vaselina colosal para recortar distancias y establecer un resultado suficiente para los blues. El segundo acto siguió el mismo patrón, y cuando el partido ya agonizaba Fernando Torres, en una cabalgada desde su propio campo, establecía un 2-2 que resultaba definitivo para las aspiraciones azulgrana.

En las otras dos ocasiones en las que Guardiola disputó semifinales el resultado fue bien distinto, pero marcado desde la ida. Su último entorchado, en el 2011, se construyó gracias a un 0-2 en el Santiago Bernabéu, mientras que su primera coronación, en 2009, vino tras un 0-0 en la ida contra el Chelsea, solventado in extremis en la vuelta gracias al «Iniestazo» que suponía el empate a uno final.

Su tercera oportunidad

Con un resultado no negativo, Guardiola siempre superó las semifinales, pero cuando cayó en la ida fuera de casa fue incapaz de revertir la situación. Lo único seguro frente al Real Madrid es que no cambiará su estilo, algo que jamás ha hecho.

Laudrup afirma que «creo que todo el mundo sabe que cuando el Bayern ficha a Guardiola a nadie le sorprende el saber como iban a jugar en el Bayern», mientras que Martín Vázquez opina con ironía sobre su situación en Múnich: «A veces da la sensación de que a peor que jueguen, mejor» en referencia al fuego cruzado que a veces recibe desde su propia directiva. Sea como fuere, Guardiola tiene ante sí la oportunidad de cambiar su propia historia.

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