El Atlético de Madrid se estrella ante el cerrojazo del Chelsea

Colpisa / La Voz REDACCIÓN

DEPORTES

JuanJo Martín

El planteamiento cicatero de Mourinho neutraliza a un equipo rojiblanco sin ideas

23 abr 2014 . Actualizado a las 02:56 h.

El Atlético de Madrid se estrelló ante el muro del Chelsea. A pesar del llenazo y delo tremendo ambiente que se exhibía en la grada del Vicente Calderón, ni por asomo se sintió tanta alegría a orillas del Manzanares como en los duelos anteriores ante el Milan y el Barça. Afectó el despliegue táctico diseñado por Mourinho para la ocasión. Se le puede criticar al portugués por cicatero, pero es indudable que sabe competir en este tipo de duelos y eliminatorias que se definen por detalles, oficio y experiencia. Sembró un campo de minas que neutralizó la ofensiva de un Atlético que pudo ganar a los puntos pero está diseñado más para el contraataque y el juego con espacios que para el toque sutil, el desequilibrio y la búsqueda de huecos imposibles.

El 0-0 deja la semifinal de Champions muy abierta. Con Mourinho enfrente, era una quimera que 40 años después de deshacerse del Celtic el Atléticko pudiera con el rocoso Chelsea en el primer asalto. El del Chelsea fue un dibujo infame para un club que dispone cada curso de casi 200 millones de euros para fichar, pero el luso sabía cómo complicarles la vida a los rojiblancos y evitar que el juego fluyera y los espacios aparecieran. Nada más conocerse la alineación blue, se coligió que los ingleses vinieron a encerrarse y a regalar el balón a un Atlético que dominaba pero tampoco se descosía porque pensaba más en no encajar que en abrir brecha. Por ello le faltó chicha a este primer asalto impropio de una semifinal de la máxima competición continental.

Simeone también diseña muchos duelos parecidos y vive con frecuencia de los errores de los rivales, pero jamás desdeña tanto el balón y la salida al contragolpe como este Chelsea en el que faltaba el belga Hazard y, sobre todo, Mourinho descartó al tocado Hazard y dejó fuera al brasileño Oscar y al alemán Schürrle. Con Obi Mikel, David Luiz y Lampard en el eje, bien auxiliados desde las bandas por Ramires y Willian, era evidente que los londinenses pretendían cerrar los espacios a los madrileños y luchar por ganar los rechazos en las segundas jugadas. Lo confiaban todo a alguna acción aislada para Fernando Torres o a balón parado y, sobre todo, al embrujo de Stamford Bridge.