Los estudiantes de O Gatañal

Ocho jugadores del Cangas de la Asobal compaginan balonmano y estudios


vigo / la voz

Vivir del balonmano es casi una utopía. Incluso en la élite. Por eso en el Balonmán Cangas casi toda la plantilla se está labrando un futuro más allá de las pistas. Iván Amarelle, Adrián Rosales, David García, Serafín Pousada, Félix Scmidl, Ángel Iglesais, Adrián Pumar y Eloy Krook se mueven en las aulas con el mismo desparpajo con que se pasean por las pistas de Asobal de toda España, esas a las que más de uno ya se ha llevado los libros.

«Hai uns anos vivir do balonmán era difícil, pero agora é case imposible. Isto non é fútbol. Agora moitos xogadores, incluso na élite, xogan case gratis ou gañando moi pouco, así que tes que buscar unha saída porque isto non dura toda a vida». La reflexión de Adrián Rosales, que vive su quinto curso en Ingeniería Industrial en la Universidade de Vigo, la suscriben todos sus compañeros. En clubes como Barcelona, La Rioja o Huesca sus jugadores todavía son profesionales, pero en equipos más humildes como Cangas, Gijón o Bidasoa es más que habitual que el deporte conviva con otras profesiones. «Antes o balonmán era a primeira preocupación, agora case é un hobby máis que un traballo», reconoce Adrián Pumar.

Futuros ingenieros, profesores y fisioterapeutas comparten el vestuario de O Gatañal. Fue precisamente por amor al deporte y por el trabajo que desde hace tiempo realizaba con los más pequeños cómo Pumar descubrió su vocación. «Ensinaba a nenos da canteira e gustábame moito, así que tras aprobar selectividade aproveitei a oportunidade e comecei a estudar maxisterio en Pontevedra», comenta el extremo.

Algo parecido le sucedió a David Garía. Llevar toda la vida rodeado de deportistas y fisioterapeutas le marcó el camino. «Primero hice un ciclo y desde él accedí a Fisioterapia. Desde que empecé a jugar al balonmano siempre me llevaba bien con los fisios, me gustaba el tema de las lesiones, y me fui metiendo en el mundillo», recuerda el central. Al igual que a David, fue el balonmano el que llevó a Ángel Iglesias a apostar por el ciclo superior de Deportes que cursa en Cangas, aunque en el Frigoríficos, no todo se escribe en clave deportiva.

Serafín Pousada espera que esta temporada, además de celebrar la salvación del Cangas, pueda festejar su titulación en Dirección y Administración de Empresas. Él, al igual que Adrián Rosales e Iván Amarelle, han encontrado en las ingenierías su pasión, mientras que Eloy Krook se mueve como pez en el agua en un ciclo de electrónica al que llegó por tradición familiar. Cuando lo termine quiere especializarse en energías renovables, una parcela en la que su compañero de equipo, Félix Schmidl puede echarle una mano. El portero alemán está aprovechando su estancia en Cangas para realizar su proyecto de fin de carrera en energías renovables.

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