Derrick Coleman, un sordo en la Super Bowl

«Nunca utilizo mi discapacidad como una excusa», asegura el running back de los Seahawks


Redacción

Derrick Coleman se ha convertido por méritos propios en uno de los nombres propios de la Super Bowl. Este jugador de 23 años de los Seahawks trae consigo una gran historia de superación personal. Cuando era un niño le fue diagnosticado una discapacidad auditiva genética. El problema, incurable, según los doctores que le trataron, no le ha impedido hacerse con un sitio de honor en el deporte de élite. «Nunca utilizo mi sordera como una excusa», asegura el running back en una entrevista concedida a The Guardian. Coleman se especializó en la lectura de labios para entender los mensajes de sus entrenadores y compañeros y, con la ayuda de un audífono, comenzó a labrarse un hueco en el mundillo del fútbol americano de categorías inferiores de California, su ciudad natal. Tras su paso por el equipo universitario y quedarse fuera del draft (proceso de selección que otorga un hueco a la competición) recaló en el equipo de reservas de los Vikings de Minnesota. Desde ahí logró su primer contrato como profesional en el 2012 con los Seahawks, a finales del 2012.

Coleman protagonizó un anuncio de Duracell. «Espero inspirar a la gente, sobre todo a los niños, para que confíen en el poder que tienen y logren sus sueños», afirmó sobre la grabación, en la que se repasa como logró superar los problemas a los que se tuvo que enfrentar tanto en su vida cotidiana como en el deporte hasta convertirse en un jugador de la NFL. La madrugada del domingo al lunes, el primer jugador sordo de toda la historia de la competición, disputará la gran final.

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