El Real Madrid abusa de un Betis moribundo y se coloca líder de la Liga

Un misil de Cristiano Ronaldo abrió el camino de una victoria incontestable que deja a los de Ancelotti colíderes y a Garrido sentenciado


Nada que ver este Madrid fiable, seguro y dominante con ese equipo confuso y debilitado por problemas internos que dirigía José Mourinho el curso pasado y tiró la Liga al perder, precisamente en el Benito Villamarín, en la decimotercera jornada del campeonato. Si entonces se quedó a 11 puntos del Barcelona, una distancia insalvable, ahora duerme colíder en el arranque de la segunda vuelta y presiona a culés y rojiblancos.

Tampoco tiene parangón este Betis deprimido y agonizante que suma sólo dos victorias este curso con ese bloque orgulloso, alegre, vistoso y perseverante que entrenaba con acierto Pepe Mel hasta conducirlo al cuarto puesto, tras la primera vuelta, y a la Europa League, al final del torneo de la regularidad.

Se enfrentaron dos mundos diferentes en Heliópolis, donde sólo el ambientazo previo al choque podría hacer pensar en esos prolegómenos siempre inciertos que las fuerzas podrían equilibrarse. Decían los números que el Madrid jamás había vencido en este escenario a un Betis colista al que tampoco había derrotado en enero, pero esas son anécdotas, números para romperse cualquier día. Necesitaban los verdiblancos jugar con esa fe que mueve montañas, presionar arriba y salir dispuestos a morir para no defraudar a una hinchada harta ya de estar harta que exige más profesionalidad y pide a gritos la destitución fulminante de Juan Carlos Garrido, que entró con el pie izquierdo en el club, acusado incluso de un presunto interés crematístico en el fichaje de Leo Baptistao. Tiene las horas contadas porque da la impresión de que ni siquiera el técnico se ve con fuerzas tras cinco derrotas, un empate y una victoria inútil en Copa.

Salir a esperarle al Madrid, sin presionarle y dejando espacios entre líneas a un jugador como Cristiano, es un suicidio. Tras unos minutos de tanteo que sirvieron para ver que el Betis se desplegaba con un 4-4-2, con Leo Baptistao y Salva Sevilla tirados a los costados, y el Madrid con un 4-3-3, ya que Di María escoltó desde el perfil izquierdo a Xabi Alonso, Cristiano marcó un gol de bandera.

Si ante Osasuna su misil se transformó en un petardo de gol tras el error de Andrés Fernández, esta vez firmó un disparo estratosférico con la derecha por potencia y colocación, digno de un legítimo Balón de Oro. Recibió el portugués casi sin oposición, avanzó y la reventó. Ni viendo las imágenes repetidas con una cámara súper lenta pareció que Andersen pudiera hacer algo más, salvo mirar y aplaudir. La Sirenita Cuando los andaluces trataban de superarse del golpetazo y se levantaban tambaleándose, encajaron el segundo y volvieron a la lona.

Bale sacó su cañón para ejecutar un golpe franco que bajó rapidísimo tras superar la barrera. El balón entró casi por el centro y por bajo pero el danés Andersen se quedo petrificado, cual Sirenita en su querida Copenhague. La grada arremetió contra el guardameta nórdico, pero tampoco se le puede culpar del destrozo

Con Xabi Alonso como director de orquesta, Modric en estado de gracia y Cristiano hambriento, el Madrid minimizó al Betis hasta convertirlo en un juguete roto. Sólo Baptistao fue capaz de generar cierta inquietud en la zaga bien dispuesta por Ancelotti. Un buen centro del brasileño, al que no llegó por centímetros Rubén Castro, permitió soñar a los locales, que arrojaron la toalla con el tercero justo antes del descanso. Modric, en progresión geométrica con y sin balón, inició la jugada por la banda derecha y más tarde recortó por el centro antes de ofrecer a Karim una asistencia de esas que no se pueden despreciar. El discutido Benzema ya suma 100 goles con el Madrid, una barbaridad aunque con estrellas como CR7 cualquier registro menor parezca insignificante.

La segunda mitad dejó para la retina otro gran gol, en este caso de Di María, quien calla y crece desde que se la acomodó, fue expedientado y supo que el Madrid no está dispuesto a desprenderse de él a cualquier precio en este mercado invernal. El Fideo se encontró con un balón despejado, a la salida de un córner, metió el empeine y la cruzó rasa entre un bosque de piernas. Como los partidos se suceden y ahora llega la Copa, donde espera el Espanyol, Ancelotti aprovechó la coyuntura para dar minutos a Illarra, Nacho, que este sábado cumplía 24 años, y el recuperado Morata, que abrió bien los ojos tras una chilena de Cristiano y la desvió con tino. El Madrid adquiere velocidad de crucero y el Betis asoma al abismo.

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