Directores de orquesta solo para ensayos


Vemos animados duelos entre los cuatro o cinco grandes del ránking, que repiten semifinales de los mejores torneos, pero faltan incentivos por la medianía del resto de competidores. La ausencia de nuevas figuras en el tenis la palía ahora la repentina aparición como entrenadores de varias de las principales figuras de antaño. Personajes carismáticos que añaden un nuevo atractivo a la temporada. En algunos casos la medida, al margen de intereses comerciales y de imagen, parece razonable. La presencia de un ídolo de la infancia, con una manera muy similar de entender el tenis tanto en lo técnico como en la elegancia y el comportamiento, aventura una acertada medida de Federer al incorporar a Stefan Edberg. Si Nishikori y Gasquet buscan regularidad y paciencia en su juego, Chang y Bruguera, especialistas en dichas cualidades, parecen igualmente razonables. La sustitución de Piles en el banco de Ferrer por Altur puede deberse a diferencias económicas entre ambos, y lamentablemente acaba con el romanticismo de una larga trayectoria juntos. Lo más sorprendente es la elección de Boris Becker por Djokovic. Salvo por la posible ayuda en la mejora de la volea, no parece haber muchos argumentos que justifiquen la contratación del alemán, excepto el añadido interés mediático.

Como es lógico, Nadal no cambia nada porque lo que funciona no se debe tocar. Y porque Toni es el único entrenador que manda en la relación. Así comenzó y así sigue. No sería entendible de otra forma.

El folclore, o el espectáculo, están asegurados. Nuevos y conocidos directores de orquesta, pero que con las normas del tenis solo podrán aportar algo en los ensayos. Cuando comience lo serio, los partidos, solo podrán hacer lo mismo que los demás espectadores, observar.

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Directores de orquesta solo para ensayos