El regreso de Kobe Bryant: de la ira a la reinvención en 240 días

La gran estrella de los Lakers reaparece este domingo ante los Toronto Raptors


En los 240 días que han transcurrido entre la rotura del tendón de Aquiles el 12 de abril y el regreso a las canchas este domingo, Kobe Bryant pasó de la rabia, las dudas y la incomprensión a la certeza de que debe reinventar su juego. «Creo que irá bien, pero mi juego tiene que evolucionar, no voy a ser lo explosivo que era hace tres o cinco años, tendré que hacer ajustes», dijo Bryant en una entrevista a la CNN emitida la noche del viernes, pocas horas después de que Los Angeles Lakers anunciaran su regreso para el domingo con un épico video.

Bryant ríe en televisión, ilusionado como si fuera su debut en la NBA, liga en la que comienza su décimo séptima temporada.

Esas sensaciones son muy diferentes a las que expresó a las 3:30 de la madrugada del 13 de abril poco después de romperse el tendón de Aquiles, una grave lesión, especialmente para un jugador de 35 años. «La frustración es insoportable. El enfado es ira. ¿Cómo pudo pasar? No tiene ningún maldito sentido. ¿Ahora se supone que tengo que volver y ser el mismo jugador o mejor con 35 (años)?!? ¿Cómo se supone que lo voy a hacer?», se desahogó Kobe Bryant en Fabebook aquella noche mientras en la cama miraba su pie «muerto». Un crudeza poco habitual y que hace de Bryant una de las personalidades más influyentes de las redes sociales.

«Todos tenemos uno de esos momentos en los que parece que los malos días no van a pasar nunca, en los que crees que es el peor momento, que piensas: 'No sé si voy a poder volver'», afirmó a CNN Bryant, cuyo ego ha tirado de él durante los 8 meses de rehabilitación para evitar dar la razón a los que dijeron que era su final. Bryant regresa a unos Lakers huérfanos de su estrella. ¿Pero será el mismo? Más allá de que sus minutos irán creciendo con el paso de los partidos, él sabe que no. El Bryant del domingo ante Toronto Raptors distará mucho de ser el que anotó 81 puntos en el 2007 ante el mismo equipo.

«Quizás sea más lento, quizás pierda velocidad, pero tengo otras opciones», dijo en una reciente entrevista con la revista Sports Illustrated. La pasada temporada ya ensayó esa nueva versión, más pasador que anotador, algo que quizás deba asumir para lo que le queda de carrera, sobre todo teniendo en cuenta la lesión de Jordan Farmar y los continuos problemas físicos de Steve Nash en la posición de base. A pesar de que se desconoce aún si volverá a su máximo nivel, su carrera se extenderá al menos dos temporadas más tras renovar hace pocos días el acuerdo con los Lakers que acababa a final de la actual campaña. El nuevo contrato por 48 millones de dólares le permitirá seguir siendo el jugador mejor pagado de la NBA.

Bryant nunca dudó de que quería seguir jugando. Tiene retos por delante. Es el cuarto máximo anotador de la historia de la NBA, a sólo 676 puntos del tercero, Michael Jordan (32.292), meta a su alcance quizás ya esta temporada o la siguiente. Más lejos están Karl Malone (36.928) y Kareem Abdul-Jabbar (38.387). Pero mucho más complicado parece el objetivo de igualar los seis anillos de Jordan. Bryant suma cinco y ya se consideraría un hito si los Lakers alcanzan los playoffs esta campaña.

La próxima pretemporada será entonces clave para rehacer el equipo al quedar disponibles varios agentes libres de renombre como LeBron James o Carmelo Anthony, entre otros. Sin embargo, el alto contrato recién firmado por Bryant limita el margen salarial que tendrán los directivos para convencer a una o dos estrellas de que tomen el relevo del hombre más representativo de los Lakers las dos últimas décadas.

«Le leyenda continúa. 8 de diciembre», se lee al final del video de dos minutos que el viernes anunció su regreso y en el que se ve la camiseta con el 24 de Bryant rasgarse por el medio, quizás como su tendón, y resistir las peores inclemencias meteorológicas. Ni el viento, ni la lluvia ni la nieve pueden con Bryant, que regresa tras una lesión que provocó la retirada por ejemplo de Isiah Thomas. «Si me ves pelear con un oso, reza por el oso», escribió Bryant la amarga madrugada del 13 de abril tratando de sacar fuerzas. El oso ha muerto. La Mamba Negra sobrevive.

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