Una nueva denuncia de Amnistía Internacional da otro golpe al Mundial de Catar 2022

La organización desvela más violaciones generalizadas a los derechos humanos en las obras de construcción de los estadios

Salil Shetty presenta el informe de Amnistía Internacional
Salil Shetty presenta el informe de Amnistía Internacional

La organización Amnistía Internacional (AI) ha dado otro duro golpe al Mundial de fútbol de Catar 2022 y redobló la presión sobre la FIFA al denunciar violaciones generalizadas a los derechos humanos en las obras de construcción de escenarios para el evento.

«Durante meses muchos trabajadores no reciben salario y son pese a ello obligados a trabajar bajo la amenaza de quitarles el salario por completo o deportarlos», dijo Regina Spöttl, experta en Catar de la sección alemana de AI, al presentar el documento de 169 páginas titulado El lado oscuro de las migraciones: un foco en el sector de la construcción en Catar de cara al Mundial.

El reporte describe situaciones de tremendo impacto. Los trabajadores son obligados a cenar en habitaciones a oscuras y sin electricidad tras extensas jornadas de trabajo bajo un fuerte calor. Las condiciones de higiene en los alojamientos, en los que se hacinan trabajadores en su mayor parte provenientes del sudeste asiático, son muy precarias.

Los trabajadores extranjeros conforman hasta un 94 % de la fuerza laboral de Catar, según cifras del gobierno de Doha que remiten al 2011. El Mundial de Catar 2022 nació en medio de controversias, ya que las fechas de junio y julio originalmente previstas están ahora en cuestión debido a los 40 grados de temperatura que son norma en la región durante el verano.

Entrampada en el tema, la FIFA analiza ahora celebrar el Mundial en el invierno (boreal), con la opción de noviembre/diciembre como la más probable tras el rachazó frontal de las federaciones de deportes de invierno a un Mundial en enero/febrero, que chocaría frontalmente con los Juegos Olímpicos previstos para ese año.

Pero más allá del debate acerca de las temperaturas, el que verdaderamente está erosionando la imagen de Catar y de la FIFA es el del régimen de semi-esclavitud de los trabajadores extranjeros involucrados en las obras de los estadios. La alarma saltó en septiembre a través del diario británico The Guardian, que denunció que 44 trabajadores nepalíes habían muerto en sólo dos meses debido a ataques de corazón o accidentes en las obras qataríes.

Hasta ahora, la FIFA rechazó ser responsable del tema y se remitió siempre a las autoridades qataríes y las firmas constructoras. AI denuncia «un nivel alarmante de explotación que llega hasta el trabajo forzado». Los derechos de los trabajadores son violados «sistemáticamente» en el emirato sobre el Golfo Pérsico, añade la organización.

Basándose en su informe, AI llama a la FIFA y al gobierno qatarí a «evitar nuevas violaciones a los derechos humanos y demostrar» que se los toma «en serio». «La FIFA tiene el deber de enviar un fuerte mensaje público en cuanto a que no tolerará abusos a los derechos humanos en proyectos de construcción relacionados con el Mundial», enfatizó el secretario general de AI, Salil Shetty.

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