El fútbol europeo, una tentación para grandes fortunas extranjeras

Más de la mitad de los clubes ingleses cuentan con inversiones exteriores, mientras que en Alemania se bloquea esa posibilidad


Los clubes de fútbol europeos, a menudo con déficit o en apuros económicos, constituyen un atractivo objeto de deseo para grandes fortunas extranjeras, algunas de ellas procedentes de lugares exóticos, aunque no siempre detrás de ello esté el amor a los colores.

Diez años después de la adquisición del Chelsea inglés por el oligarca ruso Roman Abramovich, pionero antes de otras operaciones similares, se puede estimar en una veintena el número de clubes más o menos importantes de Europa que han visto cómo su propiedad pasaba a manos de extranjeros.

En Inglaterra son 11 de los 20 que juegan en la élite de la Premier League, con estructuras más «hospitalarias» que en otros países, ya que frecuentemente se trata de clubes-sociedades que cotizan en bolsa. El mercado inglés es importante pero no infinito, por lo que el fenómeno ha saltado fronteras.

Francia, con gestión por lo general saneada de los clubes profesionales, se presenta como una posibilidad atractiva, en principio más que otros campeonatos teóricamente más fuertes, como España o Italia, donde la deuda de los clubes es sensiblemente mayor. En Alemania, la ley prohíbe a los inversores privados contar con más del 49% de las acciones.

El París Saint-Germain, comprado por Catar, y luego el Mónaco, adquirido por un oligarca ruso, han marcado un antes y un después en esta deriva, que ha traído grandes nombres al campeonato francés.

De Inglaterra, donde más de la mitad de los clubes de fútbol de la Premier League están en manos de inversores extranjeros, a Alemania, que bloquea esa posibilidad, las políticas de acogida al dinero del exterior de los grandes campeonatos europeos de fútbol presentan grandes diferencias.

ALEMANIA

Ningún inversor extranjero se ha hecho con el control de un club de la Bundesliga. Hay un motivo importante: la «regla del 50+1» impide que grupos o personas privadas puedan reunir más del 49% de las acciones, obligando a una asociación sin ánimo de lucro a guardar el 51% restante. Una regla que incluye dos excepciones, los equipos de Bayer Leverkusen y Wolfsburgo, que nacieron de los grupos deportivos de dos grandes empresas, Bayer y Volkswagen, durante la primera mitad del siglo XX. «Esta medida garantiza nuestra independencia y nos protege de ciertas derivas financieras», estima Karl-Heinz Rummenigge, presidente del Consejo de Administración del Bayern de Múnich. Además, ello no impide que la Bundesliga sea considerado el campeonato europeo más saneado financieramente de Europa, en gran medida por el respaldo de patrocinadores extranjeros, como el Borussia Dortmund con la compañía aérea Turkish Airlines, el Schalke 04 con el gigante ruso de la energía Gazprom o el Bayer Leverkusen con el surcoreano LG Electronics.

INGLATERRA

Inglaterra es el primer lugar donde los clubes de fútbol, abiertos muy pronto a los capitales del exterior, pudieron cotizar en Bolsa. Fue también la puerta de entrada europea para grandes fortunas extranjeras. Fue Roman Abramovich, oligarca ruso de entonces 37 años, el pionero en 2003 cuando tomó las riendas del Chelsea, que entonces tenía deudas por 120 millones de euros. Comenzó pronto trayendo a grandes jugadores y desestabilizando el mercado de fichajes, elevando los precios. Su ejemplo fue seguido luego por otros equipos, como el Aston Villa, el Arsenal y especialmente el Manchester City, comprado en 2008 por un magnate del petróleo emiratí. También están en manos extranjeras el Manchester United y el Liverpool, de capital estadounidense. En este momento, once de los veinte equipos de la primera división inglesa tienen propietarios extranjeros:

ESPAÑA

Las inversiones están condicionadas según los clubes y no pueden darse directamente en los dos grandes clubes, el Real Madrid y el Barcelona, que pertenecen a los socios. Por ello los extranjeros pueden invertir en ambos únicamente a través de contratos de patrocinio y colaboración. Fue así como el Barça vendió el espacio de su camiseta a Qatar Sports Investments (QSI) y el Real a la compañía aérea Emirates. El Málaga, con un estatus diferente, es en la Liga el único club que ha pasado a control extranjero, tras ser adquirido en 2010 por el jeque catarí Abdullah Al Thani, pero el equipo ha tenido que someterse a una cura de austeridad para adaptarse a las reglas del «juego limpio financiero», disminuyendo su presupuesto de 150 millones de euros en la 2011-2012 a 40 esta temporada.

ITALIA

Con sus clubes muy endeudados, sus estadios muy viejos y el problema de la violencia todavía muy presente, el Calcio no ha sido atractivo para inversiones extranjeras. En el 2011, dos estadounidenses de origen italiano rompieron la muralla y compraron el 67,1% de la Roma en unión con el banco Unicredit. Thomas DiBenedetto y James Pallotta tienen el objetivo de desarrollar la 'marca Roma' y están convencidos de poder conseguir beneficios. El pasado mes, el Inter de Milán fue adquirido por el magnate indonesio de los medios de comunicación Erick Thohir, que se hizo con el 70% de las acciones del club por 250 millones de euros, 200 de ellos dirigidos a cubrir el déficit que el club había generado en los últimos años. Thohir espera poder desarrollar el interés por el Inter en el sudeste asiático.

FRANCIA

La creación del estatuto de sociedad anónima deportiva en los años ochenta facilitó la toma de control de los clubes deportivos en Francia, aunque hubo que esperar hasta el final de la primera década del siglo XXI para ver a grandes inversores realmente interesados en el fútbol francés. Después de una etapa estadounidense con los fondos de inversión Colony Capital, el París Saint-Germain fue comprado por Catar, a través de la sociedad QSI (Qatar Sport Investment). Gracias a ello han ido llegando al Parque de los Príncipes estrellas como Zlatan Ibrahimovic, Thiago Silva, Javier Pastore, Ezequiel Lavezzi o Edinson Cavani. El París Saint-Germain consiguió el título nacional en 2012 y ahora sueña con ganar la Liga de Campeones. Por su parte, el empresario ruso Dmitri Rybolovlev tomó el control del Mónaco, entonces en segunda división, y en dos años ha conseguido llevarlo a primera y hacerlo candidato a lo máximo, con una inversión de 167 millones de euros que sirvieron para contratar a estrellas como los colombianos Radamel Falcao y James Rodríguez.

Votación
1 votos

El fútbol europeo, una tentación para grandes fortunas extranjeras