Carlos Sainz Vázquez de Castro: «Si yo pierdo la perspectiva, ya está mi padre para centrarme»

Hijo del campeón mundial de ralis y del Dakar, apunta a la fórmula 1

Carlos Sainz júnior, en su visita a la antigua sala de cocimiento de la fábrica de Estrella Galicia.
Carlos Sainz júnior, en su visita a la antigua sala de cocimiento de la fábrica de Estrella Galicia.

Redacción / La Voz

Carlos Sainz hijo (Madrid, 1994) deslumbra al volante de un monoplaza en GP3 y el próximo año hará lo propio en las World Series 3.5. No cabe la menor duda. Es la promesa más firme del automovilismo español y la fórmula 1 ya le espera. Ayer hizo parada en la fábrica de su patrocinador, Estrella Galicia, en A Grela, construida por su abuelo en 1972.

-¿Siente que compite contra Carlos Sainz, el mito?

-En ningún momento. Ha sido el mejor piloto de la historia del Mundial de Ralis, nombrado por todos los jefes de equipo y todos los pilotos de la historia. Pero para mí los ralis son una cosa y las World Series, otra muy diferente.

-¿Nunca ha notado ese peso en sus espaldas?

-No. Obviamente siempre he llevado el apellido de mi padre. Con trece años, cuando empecé en karts, en lugar de tener dos ojos mirándome tenía diez y eso añadía un poco de presión. «A ver qué tal es el hijo de Carlos Sainz». Lo he escuchado mil veces, pero acabas acostumbrándote. Ya ni lo piensas. Está más que superado. Y ahora no pienso que soy Carlos Sainz, el hijo de. Ya me he creado mi propia imagen, mi propio estilo de conducción, mi propio yo. La gente se ha olvidado un poco de eso.

-¿Una escudería con la historia de Ferrari no es capaz de seguirle el ritmo a Fernando Alonso?

-Es una pena, porque si Alonso llega a estar en el Ferrari del 2002 a 2004, hoy sería cinco veces campeón del Mundo. Pero en la formula 1 dependes de otras muchas cosas, entre ellas el equipo. Ferrari no está haciendo las cosas mal, pero es que Red Bull lo está haciendo excelente.

-¿Qué momento vive la F-1?

-Creo que en el peor. Lo demuestra que muchos asientos de la fórmula 1 hay que comprarlos. Por la crisis. De momento, la afición al automovilismo no se pierde porque son los pilotos buenos los que están luchando por un Campeonato del Mundo, pero cambiará cuando los pilotos de pago estén luchando por el Mundial. Perdería prestigio.

-¿Fue una decepción que Toro Rosso eligiese a Daniil Kvyat y no a usted?

-No hay mal que por bien no venga. Ha sido muy bueno dar el salto a las World Series. Siempre supe que la fórmula 1 era un objetivo poco factible, por no decir imposible, para el año 2014.

-¿Cómo logra no perder el norte?

-Si yo pierdo la perspectiva, ya está mi padre para centrarme. Por eso es importante tener gente de peso a tu lado, que sepa de qué va esto y que pueda controlarte. Nunca he perdido la cabeza.

-Lleva desde los quince años preparándose física y mentalmente para la fórmula 1. ¿No es duro renunciar a la adolescencia?

-Mentalmente es muy complicado. Físicamente es echarle horas, pero mentalmente es crearte dentro de tí todo un mundo. Una modalidad de pensamiento, unos objetivos, unas imágenes y una forma de ser para conseguir ser un campeón. Eso no lo puede conseguir cualquiera ni lo lleva dentro cualquiera. Es un objetivo difícil, pero con el tiempo, experiencia y carreras vives situaciones y momentos críticos, buenos y malos, te creas una personalidad, como un molde, que hace que acabes siendo un campeón.

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