Iván Villar, precoz y atrevido

El portero debutó con 16 años y 3 meses con el Celta B en Segunda B


vigo / la voz

La factoría céltica no para de producir. Especialmente porteros. Ayer le tocó la presentación en sociedad a Iván Villar, un arquero de 16 años nacido en Aldán (Cangas) y que debutó en Segunda B con el Celta B manteniendo la portería a cero ante la Cultural Leonesa. El internacional sub 17 fue el encargado de cortar una sangría que duraba ya tres partidos.

Iván, que el pasado mes de julio cumplió los 16, llegó al Celta en edad alevín procedente del Rápido de Bahía. Lo fichó Toni Otero, el coordinador del fútbol base celeste, en un torneo celebrado en Cangas. Desde entonces, ha pasado por toda la cadena de filiales de la entidad celeste, y aunque el juvenil A de División de Honor es su destino esta temporada, las lesiones de Rubén (de 17 años) y Óscar Santiago han precipitado su debut en la categoría de bronce del fútbol español.

El morracense luce personalidad para tanta juventud. «Para ser un jugador de su edad, es un portero que comunica mucho con la defensa, no para de hablarles y eso es difícil porque hay guardametas de más de 20 años que ni hablan a su defensa. Es un chaval echado para adelante, no tiene miedo, es atrevido y a la vez tranquilo. Le espera un gran futuro y a nosotros un gran portero», comentó David de Dios, el técnico del filial después de ganar a la Cultural. Durante el partido se cansó de dar órdenes. No calló ni un minuto.

Iván entró en el encuentro por la puerta grande. Con una doble parada cuando el conjunto leonés asomó la cabeza a la media hora. Primero se fue al suelo para devolver una falta directa botada desde la frontal, y un segundo después estaba de pie para desviar un remate de cabeza de un rival en el área pequeña. «Que pares la primera que te tiran te hace salir reforzado. No tuvo mucho en donde intervenir, pero en esos centros de última hora lo hizo a la perfección», apuntó su entrenador. Porque sin tanta espectacularidad, el joven portero volvió a ser protagonista en el segundo tiempo. Primero con una salida más allá del área y después deteniendo una falta. Un carrusel de centros y de córneres que rodearon de incertidumbre el partido completaron su debut en un categoría muy distinta a la juvenil. De Dios le dio el aprobado: «Ha estado muy bien, no le podíamos pedir más. Corríamos el riesgo de que se comiese alguna jugada y si llega a pasar tendría el apoyo de todos los jugadores. Salió bien y él está encantado por ser partícipe de esto». Además, su imbatibilidad rompió una secuencia de tres partidos en los que el filial había encajado 13 goles.

Antes del encuentro la confianza en el espigado portero era total. Desde que llegó al Celta en edad alevín su evolución ha sido constante hasta llegar el pasado verano al juvenil A cuando todavía tiene edad cadete. Casi al mismo tiempo la Federación Española se acordó de él y le convocó para un torneo de la sub 17 en Bélgica.

Con Iván parece completarse el círculo de los porteros canteranos en el Celta. Yoel, hoy intocable en Primera División, también supo de la internacionalidad en sus años de formación, Sergio ha demostrado que con trabajo se puede llegar a todos los sitios y ahora Rubén e Iván se revelan como opciones de presente. ¿Cuál es el secreto para tanta producción? «El trabajo duro de toda A Madroa, desde alevines hasta el Celta B. Luego hay que buscar a los jugadores adecuados desde pequeñitos y trabajarlos», sentencia de De Dios, que seguirá contando con Iván en Santander.

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