La nueva vida de Felix Baumgartner un año después de su gran salto

Tras poner punto final a su carrera como deportista extremo, su deseo es conquistar el circuito de Nürburgring


Su salto desde 39 kilómetros de altura rompiendo la barrera del sonido cambió su vida y también un poco el mundo, pero el austríaco Felix Baumgartner no podrá celebrar mañana el primer aniversario de su gesta como él habría esperado.

Vestido con un traje espacial, se convirtió el 14 de octubre de 2012 en el primer hombre en romper la barrera del sonido. Su salto desde la estratosfera se describió como «el aterrizaje en la luna de la generación joven». Millones de personas de todo el mundo siguieron su reto en directo.

Pero el deportista de 44 años anunció poco después de su salto el final de su carrera y volvió a los titulares por sus polémicas declaraciones y por ser condenado por un delito de lesiones.

«En una democracia no te puedes mover. Necesitaríamos una dictadura moderada donde haya un par de personas del sector privado que lo conozcan todo bien», dijo en su primera visita a su ciudad, Salzburgo, desde que batiera el récord.

La visión política de Felix Baumgartner le trajo numerosas críticas y desprecio. Tampoco le reportó mucha simpatía que dijera que se mudó a Suiza sólo por un tema de dinero. «En Suiza existe la posibilidad de llegar a acuerdos con el Ministerio de Economía. Hay que poner las cosas sobre la mesa y saber dónde se está», señaló al periódico Kleine Zeitung. A día de hoy aún no está claro cuánto dinero cobró por el salto, pero se estima una ganancia de varios millones de euros.

Después de su última locura, el adicto la adrenalina aseguró que estaba feliz de haber sobrevivido los últimos años. Felix Baumgartner tiene dedicadas dos páginas en el actual libro Guiness de los récords y fue condecorado como deportista de acción del año en la gala de los premios Laureus. Además, es un embajador para la juventud por parte de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

A Felix Baumgartner le llegó la atención de los medios por primera vez con su primer salto BASE en la década de 1990. Pero sólo con su brinco desde la estratosfera ese interés alcanzó todos los rincones del mundo.

El austríaco realizó un tour por todo tipo de medios para contar lo que sintió al alcanzar una velocidad de 1.357,6 kilómetros por hora y mantenía al día a sus aficionados en su página de Facebook, donde colgaba fotos con estrellas como Tom Cruise o Gerard Butler.

En su libro Himmelsstürmer (delantero del cielo) anunció que uno de sus planes de futuro era trabajar como piloto de helicóptero. Baumgartner promovió los rumores de matrimonio y niños tras su retirada, pero el salto-récord no le trajo ninguna suerte en su vida privada. Su relación de cuatro años con Nicole Öttl se rompió en agosto. «Falta de esfera privada, muchas mujeres irrespetuosas y el deseo incansable de aventura y con él el egoísmo asociado (del héroe) son algunas cosas con las no quiero seguir viviendo», escribió Öttl en Facebook. «No estoy orgulloso de volver a estar solo», dijo por su parte un afectado Baumgartner.

También fue polémica su visión sobre la educación de los niños. «Yo estoy a favor de una saludable bofetada cuando hay que hacerlo. Con mi padre no era de otra manera», dijo a la revista Bunte el austríaco, que hasta ahora no tiene hijos.

El uso de sus puños le causó problemas con la Justicia. Poco después de su salto desde la estratosfera, un tribunal de Salzburgo lo declaró culpable de agresión por dar un puñetazo hace tres años a un camionero en una discusión.

Su próxima misión la anunció hace poco en Facebook. No se trata ya de nada en el aire, sino tras un volante. Sin dar detalles, reveló que su deseo es conquistar el circuito de Nürburgring.

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