El barco sonense «Red Bull» fue cuarto tras un gran campeonato


RIBEIRA / LA VOZ

El himno portugués sonó ayer en Portosín en honor de la tripulación que ganó el mundial de Platú 25. El Credite EGS, de Afonso Domingos y Hugo Rocha, se hizo con el cetro de esta cita intercontinental empatando a 25 puntos con el italiano Euz II Monella Vagabonda, de Sandro Montefusco, que se vio relegado a la segunda plaza. Cerraba el cajón el E para comer Lugo, de Gonzalo Araújo, con 31 puntos. El velero lucense era uno de los firmes candidatos al trofeo dorado, pero su sexto puesto en la penúltima manga de ayer le privó de conseguirlo después de haber estado liderando el mundial durante casi toda la semana. A las puertas del podio, en la cuarta posición, acabó el Red Bull Racing Eyewear, del Real Club Náutico Portosín, comandado por José Manuel Pérez y Alfredo Mella, que terminó con 33 puntos tras realizar una excelente participación en el mundial, en el que siempre estuvo en los puestos de cabeza.

El día de ayer amaneció muy lluvioso en Portosín con chubascos racheados que dejaban bastante agua y que provocaron un aplazamiento en tierra de al menos una hora. A las 12.05 horas el comité daba el primer bocinazo del día, y así hasta tres, por cada una de las tres mangas validadas, aunque la segunda tuvo una llamada general. La primera prueba de la jornada decisiva fue para el Credite EGS, la segunda para el Euz II Monella Vagabonda, y la tercera para el Bribón-Movistar. El Brillamar, de Alberto García y Marga Cameselle, tuvo la llave del mundial, que con su cuarto puesto en la siguiente manga decidió el color de la nación campeona, que ya se decantaba entre Portugal e Italia.

Otras actuaciones destacadas

La quinta posición, en la última salida, fue para el Bribón-Movistar, de Marc de Antonio y Sofía Bertrand, del Real Club Náutico Sanxenxo/Real Club Náutico Barcelona, que con sus 38 puntos ejecutó una gran remontada después de haber sufrido varias roturas a principios de semana, que lo relegó a puestos en los que habitualmente no suele estar.

Sin duda alguna, este mundial ha respirado emoción hasta el último momento, con una final de infarto entre los regatistas italianos y portugueses. A las siete de la tarde tuvo lugar la entrega de premios en las instalaciones del club de Portosín, a la que acudieron numerosas personas y que, sin duda alguna, supuso un inmejorable final para este mundial de Platú 25.

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