«Quien sabe si volveré, echaré mucho de menos el básquet»

Cuelga, por segunda vez en su carrera, la camiseta ante su nuevo embarazo


Pontevedra / La Voz

Olga Fedorova repite maternidad. Si hace 6 años abandonó la práctica del deporte debido a su primer embarazo, la jugadora rusa del Arxil vuelve a colgar la elástica, aunque este vez, puede que definitivamente. La pívot había renovado su compromiso con el Arxil en julio una temporada más, pero su estado de gestación la aparta nuevamente de las canchas.

Sin embargo, la rusa, de 35 años y afincada en Caldas, no descarta regresar al aro. De momento, el tiempo es una baza que juega a su favor. Olga Fedorova quedó embarazada de su hija Caterina cuando finalizó una temporada luciendo la camiseta del Pabellón Ourense , y ahora reproduce ese escenario con un campeonato liguero a un mes de su inicio.

«En el primer embarazo estuve fuera solo una temporada», precisa la pívot de 1,89 metros de altura. «Y aunque me costó volver a jugar, estaba mal físicamente y más gorda, una vez que cogí la forma me sentí bastante bien», añade. Cuando su pequeña Ekaterina era un bebé, «la echaba muchísimo de menos cuando entrenaba o cuando jugaba».

Con dos meses de gestación, Olga Fedorova reconoce que cuando aceptó la renovación con el Arxil, Mayte Méndez, la entrenadora, «sabía que mi prioridad es tener una familia más grande». De hecho, explica la rusa, la preparadora del club lerezano «fue una de las primeras en saber que estoy embarazada».

No oculta que antes de ser madre, el baloncesto era una de sus prioridades en su vida, y busca en otras deportistas ejemplos para, en un futuro próximo, poder regresar a las canchas. «Quien sabe si volveré, echaré mucho de menos el básquet», sostiene la pívot, que en la pasada temporada anotó 248 puntos y capturó 179 rebotes en los 19 partidos que disputó.

Reconoce que «hay que ir pensando en dejar el deporte, ya que no se puede jugar eternamente», aunque señala que «seguiré vinculada al Arxil».

Al nacer Ekaterina, Olga Fedorova hacía malabarismos para compaginar su trabajo en un hotel de Sanxenxo, los entrenamientos y su vida familiar. «Mi suegra me ayuda 24 horas al día», recalca. La rusa suele trabajar solo los meses de temporada alta. Su nueva situación no impedirá que siga implicada en la vida del Arxil. «Echaré una mano si me lo piden -afirma-. Iré a ver los paridos del equipo. Cuando acabe el trabajo tendré más tiempo».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos

«Quien sabe si volveré, echaré mucho de menos el básquet»