El resto de los gallegos con opciones en finales terminaron muy lejos de los primeros puestos


La cuarta plaza de Teresa Portela fue la mayor alegría que deparó la última jornada de los mundiales de aguas tranquilas que se disputaron en la localidad alemana de Duisburgo para la delegación de Galicia en el campeonato. No estuvo lejos el relevo español de K-1 200, conformado por Saúl Craviotto, Carlos Garrote y los gallegos Carlos Arévalo y Perucho. Con dos campeones olímpicos en la formación, se quedaron en la quinta plaza, por detrás de las tripulaciones de Polonia, Rusia, Hungría y Gran Bretaña.

Tampoco tuvieron suerte el betanceiro Carlos Arévalo y el viveirense Cristian Toro, quienes habían accedido a la final de K-2 200 metros. Su sola inclusión en la última ronda ya era un premio para ellos. Pero, por las sensaciones que habían dejado en las primeras jornadas parecía que estarían un poco más cerca de la cabeza. Finalmente tuvieron que conformarse con la séptima plaza en una regata en la que los grandes favoritos, los rusos Yury Postrygay y Alexander Dyachenko hicieron valer su condición. Los británicos Liam Heath y Jonathan Schofield y los alemanes Ronald Ravhe y Jonas Ems completaron el podio.

Perucho y Cosgaya, novenos

Tampoco tuvo suerte Perucho en su final de K-2 500 con Diego Cosgaya. Concluyó en el último puesto, después de haber pasado segundos por los 250 metros, donde marcó el ritmo el barco húngaro, que finalizó en la cuarta posición.

Un puesto más arriba terminó el K-4 1.000, con los gallegos Rodrigo Germade y Óscar Carrera. Y, por último, Tono Campos finalizó en la décima plaza del C-1 5.000 metros. Una prueba de larga distancia en la que, por su rendimiento en el pasado, parecía que a priori podría estar más cerca de los líderes de la competición. Pero las fuerzas no le acompañaron.

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