Andy Murray conquista Wimbledon tras anular a Djokovic

El escocés se convierte en el primer británico en 77 años en ganar Wimbledon


Andy Murray llevó el delirio a Wimbledon 77 años después. El escocés reconquistó el torneo sobre hierba para los británicos, que no vencían hace 77 años, tras superar de manera contundente a Novak Djokovic en 3 sets. A pesar de titubear en el último juego con su servicio, abrumado por la posibilidad histórica de un esperadísimo triunfo local en Wimbledon, Murray fue superior a un Djokovic que fue menos brillante de lo habitual.

Murray necesitó 4 bolas de partido y anular otras tres de ruptura para cerrar su histórico triunfo en Wimbledon por 6-4, 7-5 y 6-4 para suceder a Fred Perry en el palmarés británico del All England Club. En un descafeinado Wimbledon con Roger Federer y Rafa Nadal fuera de combate en las primeras rondas, loa final no defraudó con las dos mejores raquetas del momento. Murray se mostró intratable sobre el verde londinense en la gran final y no tuvo piedad con un Djokovic que nunca llegó a tener opciones reales de título. Con esta nueva corona, el escocés suma su segundo Grand Slam de su carrera tras el US Open conquistado en el 2012, y besa por segunda vez el césped de Wimbledon al volver a ganar en la misma pista central en donde se alzara con el oro en los Juegos Olímpicos de Londres hace poco más de un año.

Bajo la mirada del primer ministro británico, David Cameron, del futbolista Wayne Rooney, de la ex Spice Girl Victoria Beckham y del ex tenista australiano Rod Laver -cuatro veces campeón en Wimbledon- en el palco real, Murray aprovechó que Djokovic pareció sentir las consecuencias de la extenuante semifinal ante el argentino Juan Martín del Potro. En un encuentro con largos peloteos desde el fondo y jugado con tanta estrategia como intensidad, Murray terminó imponiendo su mayor hambre de triunfo ante un Djokovic errático y apagado. El escocés dominó el juego desde el principio y logró una ruptura ya en el tercer juego. Djokovic recuperó de inmediato, pero Murray volvería a quedarse con el servicio del serbio y cerraría el parcial en una hora exacta.

Diecisiete errores no forzados frente a apenas seis ganadores no conformaban una ecuación ideal para Djokovic, que andaba de resbalón de resbalón después de que la organización le pidiera cambiar antes de la final unas zapatillas que tenían más tacos de los permitidos. El número uno del mundo salió más agresivo en la segunda manga y quebró para colocarse 4-1 arriba, pero rápidamente volvía a caer en las inconsistencias. Murray, rompiendo la imagen de fragilidad mental de otras citas, ganaba cinco de los seis juegos siguientes y quedaba a un set de la gloria.

El partido parecía estar en las manos del escocés cuando rompió el saque de Djokovic en el inicio del tercero, pero los fantasmas que sobrevolaron en los últimos 77 años volvieron a hacerse presentes. Y Djokovic, acostumbrado a grandes batallas y remontadas, se colocaba 4-2 en un abrir y cerrar de ojos. La pista central más famosa del mundo, que dejó a un lado los buenos modales y gritó fervorosamente por su ídolo, enmudecía de repente. Murray volvería a reaccionar y con un tenis furioso encadenaba tres games seguidos para quedar a tiro del partido, pero el destino tenía guardada un poco más de drama. Porque los fantasmas regresaron y el británico desperdiciaría tres puntos para partido con el servicio 5-4 a su favor.

El público estaba al borde del infarto y la novia de Murray, Kim Sears, contenía el aliento, pero el británico mantendría la calma y tras un tiro a la red cerraba el partido en su cuarto match point. Eran las 18:23 y toneladas de historia de Wimbledon se quitaban en un segundo de sus espaldas.

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