El infierno espera en Kiztbühel

Gómez Noya afronta hoy la carrera más dura en la historia de las Series Mundiales


Redacción / La Voz

Cuando en el año 2010 Javier Gómez Noya finalizó el triatlón de Kitzbühel, que discurría por el corazón de la pequeña localidad austriaca, se subió a la bicicleta y arrancó hacia la estación de invierno que corona este deslumbrante paraje alpino. Greg y Laura Bennet lo acompañaban en su travesía por las tortuosas carreteras del puerto y en el viaje de aquel grupo emergió la idea de que Kiztbühel era el escenario ideal para albergar un triatlón diferente a todos los que se habían visto hasta la fecha. Probablemente el más duro de la historia. «La Federación Internacional de Triatlón (ITU) nos preguntó qué nos parecía y le dijimos: ?Una salvajada. Pero nos encantaría que se hiciese algo de este estilo?», subraya el bicampeón del mundo. Hoy aquel esbozo fruto de un paseo entre amigos es ya una realidad.

A partir de las 13.06 horas, los mejores triatletas del mundo se medirán en un circuito con una dureza sin precedentes. Es la quinta parada de las Series Mundiales que comanda Gómez Noya. Distancias más cortas, para pendientes extremas. 750 metros de natación en el pintoresco lago Schwarzsee, una transición y 11,5 kilómetros en bicicleta, donde los seis definitivos son de auténtico infarto (el último tiene rampas por encima del 22% de desnivel); el segundo cambio y un trecho de carrera a pie de apenas 2,55 kilómetros, pero con pendientes del 14%. «Va a ser una prueba de supervivencia», asegura el ferrolano, quien volverá a tener en los hermanos Brownlee a sus máximos rivales para el triunfo.

«Es un recorrido impresionante», comenta el triatleta gallego Iván Raña, que no participará en la cita, pero que conoce a la perfección. «Creo -explica- que la zona llana antes del comienzo de la subida en bicicleta será muy importante. Quien consiga ahorrar energía para poder afrontar el puerto con suficiente gasolina tendrá mucho ganado». «Los propios triatletas querían una prueba de estas características. Pedían algo que los apartase de la monotonía de los trayectos habituales en distancia olímpica», apunta el entrenador Omar González. «No hay referencias y quizás la natación no sea tan determinante como en otras ocasiones. Por eso, otra gente puede tener más opciones. Es el caso del triatleta pontevedrés Óscar Vicente o de Jesús Gomar, o del propio Mario Mola (que completan la delegación española que acudirá a Austria). Deportistas muy ligeros que lo pueden hacer muy bien cuando se ponga todo cuesta arriba», recalca quien fuera responsable de la preparación de Gómez Noya hasta comienzos de año.

Sin embargo, Omar González reconoce que no es previsible que haya sorpresas en el podio: «Si todo transcurre conforme a lo que estamos acostumbrados a ver, lo lógico sería que tanto los Brownlee como Javi [Gómez Noya] copen los tres primeros puestos. Ellos ya han demostrado que son los más fuertes en todo tipo de especialidades y terreno».

Los tres juntos, otra vez

Una buena muestra de que esta quinta parada de las Series Mundiales ha levantado una enorme expectación es que será la primera vez que coincidan juntos los tres medallistas en los pasados Juegos Olímpicos de Londres, los tres grandes dominadores de la especialidad en el último lustro. Fueron salteando sus apariciones en el calendario mundial de esta temporada hasta que apareció Kitzbühel.

Para este cuerpo a cuerpo con los británicos y contra las dificultades del terreno, Javier Gómez Noya realizó una preparación de tres semanas en altura. Se concentró en Cabeza de Manzaneda donde probó sus piernas por puntos tan escarpados como los de la estación austríaca. Pero cuando el jueves analizó in situ el recorrido se sorprendió de nuevo por su perfil endiablado: «La mayoría llegaremos cerca a la ascensión. Hay que tener cuidado para no pasarse de rosca porque el último kilómetro es un infierno».

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