Complejos e inseguridades

Guillem balagué, autor de la biografía del técnico, entiende que la falta de una formación universitaria le genera dudas y propicia su continuo afán de aprendizaje


La imagen, quizá el primer activo de un entrenador, se labra en comparecencias públicas. Algunos transmiten cercanía, dispuestos a acudir allí donde los llaman, como Vicente del Bosque; otros hacen de la arrogancia su sello, como José Mourinho; y Pep Guardiola (Sampedor, 1971) no concede entrevistas, aunque se somete a más de cien ruedas de prensa cada año. En contadas ocasiones, se sinceró con periodistas. De una excepción salió Pep Guardiola, la biografía (Córner), del periodista Guillem Balagué, que traza el perfil humano del personaje, con sus inseguridades. «Es muy sensible a la crítica, demasiado. Hay cosas que le deberían importar menos y viviría más feliz», explica por su permeabilidad a los comentarios en los medios de comunicación.

El fútbol es la vida de Guardiola desde niño. Ya antes de debutar en el Barça, con 19 años, su cabeza giraba alrededor de un balón. «Tiene algo que vi en otra gente sin formación académica, quizá un complejo de inferioridad porque no ha tenido preparación universitaria. Suele rellenar eso con un montón de lecturas eclécticas, conoce a gente que le apasiona, personajes del cine, de la música... Eso está relacionado con esa sensación de no saber suficiente, como persona o entrenador. Como si siempre hubiese que trabajar más para que no te pillen», explica Balagué.

Esa actitud se refleja en su humildad ante cualquier rival, que en ocasiones le generó críticas en su etapa en el Barça. «Es obsesivo, por esa sensación de no saber lo suficiente. Llega el Numancia y duda», matiza el autor de su biografía. «Uno de sus problemas es su obsesión por la perfección y el trabajo, casi enfermiza. Trabaja 14 horas diarias», coincide Leonor Gallardo, profesora de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Castilla-La Mancha y coautora del libro Liderazgo Guardiola (Alienta) junto a Juan Carlos Cubeiro.

ESTIARTE, «EL POLI MALO»

El entrenador catalán llega a Múnich con cuatro colaboradores, una cifra baja al máximo nivel. Uno de ellos, el exwaterpolista Manel Estiarte, integra su círculo íntimo, y juega el papel de «asesor» en temas de vestuario. «Es el poli malo. Les dice a los jugadores y directivos lo más difícil; y también a Guardiola, a quien ayudó a entender mejor a Messi», explica Balagué. Poco a poco comprendió que al argentino debía dejarle un cierto espacio, no buscarlo siempre de forma directa, sino interpretar sus silencios.

Guardiola comunica de otra forma. «Sabe que si eres guapo y hablas bien llegas muy lejos. Tiene carisma y talento, y los utiliza ante la prensa, los futbolistas y los presidentes. Es otra arma en la profesión. Como entrenador, lo necesita», entiende Balagué. «Dentro de los distintos tipos de liderazgo, el suyo es inspirador. Trabaja las relaciones personales y hace las cosas fáciles», añade Gallardo.

Esa personalidad se formó durante años. «Por una parte está la influencia del pueblo de Sampedor, modesto, catalanista, alejado de Barcelona. Luego están su padre, que le inculca unos valores y esa curiosidad por saberlo todo, el poeta Martí Pol... A nivel deportivo, Johan Cruyff ha sido la inspiración más grande que ha tenido. Y luego aprendió de Marcelo Bielsa, o de Louis van Gaal, aunque no se identifique tanto con él. Se apropia de todo», razona Balagué.

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