Un corazón que bombea atletas

El Centro de Tecnificación Deportiva de Pontevedra festejó ayer sus primeros 25 años de éxitos


pontevedra / la voz

Hubo un año en el que el Centro de Tecnificación Deportiva de Pontevedra era un hervidero exclusivo para los mejores nadadores gallegos. Eran las únicas almas que se movían por las instalaciones ubicadas a pie del Lérez.

Corría el año 1988. «La piscina era muy rudimentaria», recuerda Enrique Touza, uno los nadadores que estrenaron el CGTD.

Un cuarto de siglo más tarde, el Centro de Tecnificación forjó a miles de deportistas de todas las modalidades, entre ellos, un total de 20 olímpicos que supusieron un botín de once medallas desde los Juegos de Barcelona 1992 hasta los de Londres.

Ayer, el centro de alto rendimiento festejó su 25 aniversario por todo lo alto, con la presencia de 14 de esos 20 olímpicos, el presidente de la Xunta, el presidente del Consejo Superior de Deportes y otras autoridades.

En las pistas de atletismo, el gimnasio, la piscina, el comedor, las aulas, hay una infinidad de historias de dedicación, superación, ilusión, compromiso. Por allí pasan y pasaron David Cal (5 medallas olímpicas), Pablo Cimadevila (cuatro), Javier Gómez Noya (una), Carlos Pérez Perucho (una), Bea Gómez, Juan Zunzunegui, Ana Penas, David Mascato, Teresa Portela...

«O deporte é o reflexo da sociedade», indico Alberto Núñez Feijoo, presidente de la Xunta, en su intervención. «É un compendio de tradición e modernidade».

El piragüista David Mascato aterrizó en el CGTD en 1989. «Viendo las imágenes del 25 aniversario emocionaba ver como empezó todo -subraya-. Para mí el CGTD fue importantísimo porque fue el origen de todo».

Mascato fue uno de los primeros productos del CGTD en clasificarse para unas olimpiadas. El palista se lució en Barcelona 92, Sídney 2000, Atenas 2004. «Las instalaciones cambiaron muchísimo, cambió todo», apunta. «La piscina no tiene nada que ver, la zona de aparcamiento eran dos canchas: una de baloncesto y otra de futbito. El gimnasio era muy pequeño». El piragüista puntualiza que en un cuarto de siglo, «nosotros eramos más amateur digamos y ahora es de alto rendimiento -sostiene-. Los medios que teníamos antes no son los que tienen ahora». Algo no cambió. «El sacrificio sí es el mismo», afirma.

Enrique Touza, de la primera promoción de nadadores, reflexiona. «Esto no tiene nada que ver con lo que hace 25 años. Con esto, tendríamos mejores resultados. Sin duda».

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