Veilleaux remató una escapada que nació en el banderazo de salida

El canadiense es el primer líder de una prueba que se considera la antesala del Tour de Francia


El canadiense David Veilleaux (Europcar) fue el protagonista y es el primer líder de la prueba francesa Dauphine Liberé al rematar una escapada que nació, prácticamente, en el banderazo de salida junto a otros tres corredores más.

Veilleaux invirtió en los primeros 121 kilómetros, con salida y llegada en la ciudad de Champéry, 3 horas, 17 minutos y 35 segundos. Tras él llegaba el belga Gianni Meersman (OPG) y a 1:35 el holandés Tom Slagter (Blanco) a 1:57 minutos dando tiempo al pelotón principal donde estaban los favoritos para el podio final Froom, Valverde, Contador, Purito Rodríguez y Tony Martin.

Los protagonista del día, junto a Veilleaux, fueron los franceses Thomas Damuseau (Argos) y Jean Marc Bideau (Bretagne Séche) y el español Ricardo García (Euskaltel).

Un comienzo explosivo en esta edición con ese demarraje de Veilleaux y compañía al que el grupo de ilustres no le dio excesiva importancia, por lo que el cuarteto de cabeza llegó acumular una ventaja de nueve minutos cuando faltaban 59 kilómetros para el final.

Los nueve minutos de hueco fue el detonante para que el Movistar que comanda Alejandro Valverde, vencedor en dos ocasiones 2008 y 2009 de la Dauphine, impusieran ritmo de caza y con ello consiguió avivar la marcha de un pelotón en el que Froom y Contador hacían lo justo por seguir la marcha.

En el cuarteto de escapada la buena armonía dejó de funcionar y conocedores de que el pelotón iba recortando diferencias más deprisa de lo esperado y Veilleaux, un canadiense nacido hace 25 años en Quebec, no dudó en seguir la aventura en solitario. El americano dio un acelerón a falta de unos 47 kilómetros para el final y sólo durante algunos kilómetros fueron capaces de aguantar su ritmo el francés Damuseau y el español Ricardo García que al igual que Bideau fueron absorbidos por el grupo de Froom.

Un final bastante tenso, pues a tan sólo un kilómetro para la llegada se encontraba la cima de Campéry, un puerto de tercera, con desniveles que superan el tres por ciento en los casi siete kilómetros.

No hubo sorpresas en la ascensión. El héroe del día dosificaba perfectamente su renta y en el grupo de los favoritos hubo respeto y las esperadas escaramuzas brillaron por su ausencia.

Así una jornada inaugural de tanteo entre los candidatos al podio final de la prueba y aspirantes al podio del Tour de Francia, pues como en otras ediciones la Dauphine es la antesala del Tour y, generalmente, el que lo hace bien en la Liberé suele brillar en el Tour, como lo demostró el pasado año el británico Bradley Wiggins, vencedor en las dos últimas ediciones de la Dauphine y último ganador del Tour en el que no estará debido a problemas en las rodillas.

Mañana se disputará la segunda etapa, entre las localidades de Catel y Oyonnax, de 191 kilómetros y de características similares a la jornada inaugural. Un trazado que se presta a las emboscadas al ser muy quebrado, un continuo subir y bajar, con cuatro puertos de cuarta, uno de tercera y dos de segunda, el último de ellos, el Sentier (2a.) y cuya cúspide está a una docena de la línea de meta.

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