Rafa Nadal llega mejor que nunca a Roland Garros

El balear completa una preparación sin fallo para la gran cita de París


Rafa Nadal lleva camino de reeditar una imagen que viene siendo habitual los últimos domingos, de casi la ultima década. Varía ligeramente según la cita: unas veces se ve al protagonista arrojarse al suelo tras el último punto, en otras se le ve alzando los brazos y mirando a su banquillo, de vez en cuando se puede presenciar cómo se arrodilla y se pone las manos en la cara.

A una semana vista del segundo Grand Slam del año, «su» Grand Slam, no es solo que Nadal vaya a jugar Roland Garros, algo realmente meritorio si echamos la vista atrás solo unos meses, es que llega a París mejor que nunca. En ningún otro año Rafa ha llegado más en forma que este a su gran cita. En este 2013, que se presumía de transición, ningún otro jugador ha ganado más títulos que él: seis, más otras dos finales. Es más, esa cifra contrasta con los tres títulos que ha ganado Djokovic o el año en blanco que lleva Roger Federer.

Tras siete meses lesionado, no es solo el número de trofeos lo que impresiona, también la calidad: cuatro de ellos han sido Masters 1000 -Indian Wells en pista dura; Montecarlo, Madrid y Roma sobre arcilla-. Y por si era poco, en los seis que ha ganado desde que regresase a las pistas en Viña del Mar ha derrotado a nueve tenistas del Top 10. «Esto es más que un sueño», confesaba el Nadal al terminar la final que ganó de manera rotunda ante Federer en Roma. Normal, sobre todo si tenemos en cuenta que ahora mismo lidera la Carrera de Campeones -la clasificación en la que solo cuentan los puntos conseguidos en 2013- con 5.000 puntos, 690 por delante de Djokovic. Y eso que no pudo competir en Australia. Todo gracias a sus 35 victorias esta temporada por solo dos derrotas; todo tras conseguir su título número 41 sobre tierra batida -está solamente a cinco del récord de Vilas-.

Unos extraordinarios resultados que le van a permitir llegar a Roland Garros como número cuatro de la ATP, algo impensable hace poco tiempo, cuando se barajaba la posibilidad de otorgarle el privilegio de ser uno de los cuatro primeros cabezas de serie sin estar en el Top 4 en detrimento de David Ferrer. Es decir, en París Nadal no se va a ver las caras con Djokovic hasta, como mínimo, semifinales. Y a expensas de lo que haga Murray, que es posible que no acuda por problemas en la espalda, podría aparecer como tercer favorito y Ferrer como cuarto.

Por ello, las expectativas son inmejorables a una semana para que comience la gran cita tenística para los españoles. Su favoritismo está fuera de toda duda. Y no es solo eso. Los resultados que está haciendo él y sus rivales le han abierto las puertas para recuperar el número uno a final de año o a principios del 2014. Para eso todavía habrá que esperar mucho. Antes está el torneo más esperado por el tenis español, Roland Garros, para el que Nadal llega mejor que nunca.

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