El Barça cumple el trámite ante el Valladolid camino de los 100 puntos

Colpisa

DEPORTES

Albert Olivé

Aprovechó dos regalos de un Valladolid que, salvo en defensa, no opuso resistencia, pero la victoria azulgrana se quedó corta

20 may 2013 . Actualizado a las 01:31 h.

El Barça cumplió su trámite ante el Valladolid en su camino hacia el récord de la Liga de los 100 puntos. Deberá ganar al Espanyol en Cornellà y al Málaga en el Camp Nou para igualar la plusmarca de la que presume José Mourinho pero, en su antepenúltima cita liguera, deslucida por un diluvio y con la peor entrada de la temporada en el estadio azulgrana, no necesitó al lesionado Messi para continuar con su racha, porque el Valladolid, salvo en defensa, no opuso resistencia y, por si fuera poco, hizo dos regalos para que el Barcelona dejase prácticamente sentenciada la victoria en la primera parte.

Tito Vilanova no reservó nada para la noche de la celebración del título y, con sus mejores futbolistas disponibles, el Barça superó al Valladolid sin apenas esfuerzo. El equipo pucelano, con la permanencia asegurada, arrancó bien, con la intención de dejar tan buena imagen como la que ofreció en el Bernabéu, donde marcó tres goles aunque se llevó cuatro, pero muy pronto se desinfló y bajó los brazos. El Valladolid acusó el golpe de los dos tantos fabricados por sus centrales y el Barça, como dueño absoluto del balón, se dedicó a tocar y a tener paciencia para intentar generar ocasiones, aunque no creó demasiadas. El resultado del descanso, con gol en propia puerta incluido, pudo ser excesivo, pero con todo de lo que dispone el Barça en ataque y las facilidades dadas por la defensa visitante, se impuso la lógica sin apenas sobresaltos y, al término de los 90 minutos, se quedó corto, porque los azulgrana perdonaron.

El campo se inclinó temprano, con el Barcelona enlazando y dominando y el Valladolid cada vez más temeroso y echado atrás, porque los azulgrana presionaban muy arriba y quisieron mostrar casi desde el inicio su autoridad, aunque sin ningún ritmo ni intensidad. La noche no invitaba, pese a la posibilidad de llegar al centenar de puntos, porque el Barça era consciente de que, sin necesidad de pisar el acelerador, muy mal se le tendría que dar para no derrotar a un Valladolid complaciente y conformista que planteó poca batalla y ni siquiera pudo soñar con algún contragolpe para dar algo de emoción y chispa a un choque tan desequilibrado.