Fórmula 1: Los problemas en Red Bull generan beneficios colaterales para sus rivales

La brecha abierta entre Sebastian Vettel y Mark Webber se presenta como una oportunidad a sus rivales de acabar con su dominio


Los aficionados de la escudería Red Bull están atravesando un auténtico calvario. La crisis abierta en Malasia se ha visto agravada en Shanghái, después de que no sólo hayan perdido la voz cantante frente a otros equipos, sino porque además de la relación entre los pilotos, también se está deteriorando la de los jefes con sus corredores. Lo ocurrido en la clasificación del Gran Premio de China sólo puede calificarse de despropósito.

Que Mark Webber no pueda ni siquiera realizar su vuelta buena en la Q2 por un fallo en la bomba del combustible -o eso argumentaron en Red Bull- puede ser un fallo, asumible para cualquier equipo. El problema es que es exactamente lo mismo que le ocurrió a Sebastian Vettel en Abu Dabi 2012, y aunque la impecable remontada del hoy tricampeón tapó aquella pifia, podía haberles costado muy caro. Por si no fuera ya suficiente mal trago, Sebastian Vettel tampoco cuajó las mejores expectativas depositadas en él y, pese a que ya había renunciado a la pelea por la pole al poner el compuesto medio de los neumáticos, se salió de pista y destrozó todas sus opciones de, al menos, partir desde una posición más cercana.

Más allá de lo que ocurra en la carrera, lo cierto es que el ambiente está muy enrarecido en Red Bull. La bomba que estalló en Sepang tendrá sus consecuencias durante muchas semanas, y los nervios se han apoderado de los campeones. La autoridad de Christian Horner está más socavada que nunca, más aún cuando su piloto líder, Sebastian Vettel, le deja a los pies de los caballos al dejar caer que, si lo considera necesario, volverá a desobedecer la disciplina del equipo en pos de ganar. Las palabras «satisfecho», «líder» o «tranquilidad» han dado paso a «frustrante», «decepción» o «dudas» en las declaraciones de los miembros de la escuadra en la que, hasta el momento, todo parecía de color de rosa.

En Maranello se frotan las manos

Si bien aún es pronto para enterrar a Red Bull, en Ferrari se frotan las manos cada día más. La fractura que atraviesa su enemigo ha llegado en el momento en el que la revolución organizativa que emprendió el equipo en la pretemporada está empezando a dar sus frutos. Las novedades técnicas que llevaron a China permitieron a Fernando Alonso pelear por la pole hasta el último instante, algo que antes parecía un sueño. El español está en condiciones de afirmar que, por fin, tiene un buen coche para batir a sus rivales.

Alonso, que conoce muy bien lo que está pasando su buen amigo Mark Webber ya que él vivió algo similar en McLaren, sigue centrado a lo suyo. Mientras en Red Bull la cuerda está a punto de romperse, el español sigue una línea ascendente y sus opciones de cara a victoria crecen a cada Gran Premio. El error de Malasia es cosa del pasado, su rendimiento en clasificación recuerda al de sus mejores años en Renault y, además, ha recuperado como compañero a la mejor versión de Felipe Massa. De hecho, este sábado en Ferrari estaban exultantes por tener a sus dos pilotos en el top cinco y con ciertas garantías de subirles a los dos en el podio. «Me llena de esperanza de cara a la carrera», afirmaba Alonso. «El F138 se ha mostrado competitivo durante todo el fin de semana y eso significa que hemos dado un paso adelante», confirmaba el asturiano, sonriente y cada día más confiado.

Tanto este domingo como la semana que viene en Baréin, Alonso tiene una oportunidad de oro para hacerse con el liderato de nuevo. Los sucesos se están produciendo como si el guionista de esta película fuese un maestro del suspense. Alonso y Massa están más cerca que antes de recuperar el cetro mundial, pero no son los únicos. Lewis Hamilton ha conseguido su primera pole con Mercedes, un monoplaza que ha dado un salto cualitativo notable y que, si los neumáticos no se convierten en su talón de Aquiles, puede dar mucha guerra arriba. A su lado, el siempre taimado Kimi Raikkönen, dejó claro que su buen inicio de campeonato no fue flor de un día. El piloto finlandés, que pese a conseguir su mejor sábado con Lotus se sentía algo decepcionado por no haber conseguido la pole, ha saboreado el éxito y no quiere retirarse de ahí.

Sin embargo, si hay un piloto al que todos temen por encima del resto, ese es Fernando Alonso. Buen pescador en ríos revueltos, el español no puede permitirse fallar, y menos en un momento en el que los dos toros de Red Bull se cornean.

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