Tiger Woods: Menor esfuerzo para lograr mayor consistencia


Dicen que las segundas partes nunca cumplen las expectativas. Como en una película, el protagonista, Tiger Woods, y la productora, Nike, son la excepción que confirma la regla, con una secuela para reventar taquillas.

La última vez que vimos a un Woods tan dominante, el resto de actores eran diferentes. Tras su escándalo personal y sus problemas físicos, cambió su residencia de Orlando a Jupiter Island (Florida), relevó a su cadi, dejó IMG y anunció su relación con la esquiadora Lindsay Vonn. Por ultimo, ahora es el joven canadiense Sean Foley quien guía su mejora técnica. Una película muy diferente, pero con resultados similares.

De este último cambio me gustaria hablar para explicar detalles a los que tengo acceso gracias a la amistad que desde hace varios años mantengo con Foley. Desde el comienzo, Sean y Tiger querían reconstruir un swing que aguantase los entrenamientos sin causarle dolor o lesiones en el futuro. El objetivo, superar los 18 grandes de Nicklaus. Durante años, y bajo críticas de periodistas y expertos, se centraron en dos claves.

El swing de Tiger con su anterior entrenador, Hank Haney, solía comenzar de manera amplia y con demasiada pronación del antebrazo izquierdo, lo cual colocaba las manos muy altas y el palo en el plano incorrecto en la parte más alta del backswing. Sean ha conseguido que el palo suba ahora algo más en redondo, con un giro de hombros, biomecánicamente hablando, casi perfecto, lo cual le ha ayudado a tener las manos ligeramente más bajas (en el plano de sus hombros) y el palo en el plano correcto. Así evita que Tiger haga tantas compensaciones en la bajada del palo y le permite utilizar su rodilla izquierda (la lesionada) de forma más efectiva.

El segundo cambio fue la bajada, la utilizacion del plano y de su cuerpo para que las manos fuesen más pasivas en el impacto, manteniendo la cara del palo cuadrada durante un mayor intervalo. En el pasado, desde esa posición tan alta en la subida, dejaba que las manos se quedasen un poco por detrás del cuerpo y que el palo viniese más por debajo del plano. Eso le hacía fallar a la izquierda, y para poder pegar un fade -el efecto contrario- el número de compensaciones era muy alto. Ahora trabajan en mantener el palo frente al pecho mientras gira el cuerpo hacia el objetivo antes, lo cual le ayuda a que los brazos y las manos se muevan hacia la izquierda de manera más pasiva.

En conclusión, la idea de ambos es menos esfuerzo físico y mental para lograr mayor consistencia.

Su forma parece imparable. Veremos qué pasa cuando regrese Rory McIlroy. Tras ganar el Farmers Insurance Open en Torrey Pines, les comenté a los profesores del PGA Tour en Sawgrass que este año Tiger estaría cerca de ganar siete torneos, incluyendo uno o dos grandes. Es una apuesta arriesgada, pero, sin duda, nos lo está poniendo interesante una vez más.

Por Jorge Parada Director de la academia del PGA Tour en Sawgrass

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