El Obradoiro y Corbacho alargan su alianza para seguir creciendo

«El tema económico es importante, pero el deportivo, para mí, también lo es», subraya el alero


SANTIAGO / LA VOZ

El Obradoiro y Alberto Corbacho están encantados de haberse conocido. Tanto que van por el tercer año de relación, y han decidido alargar la alianza en el tiempo un par de temporadas más, para seguir creciendo juntos. Cuando se cruzaron sus caminos, ambos eran valores de riesgo. Hoy el club es una sociedad anónima que está echando raíces en la Liga Endesa y el jugador, después de las tres primeras jornadas, es el quinto en el ránking de anotación (17 puntos por partido en poco más de veinte minutos), el que más triples anota (13/27) y el mejor junto con Rudy Fernández en porcentaje de tiros libres (nueve sin fallo cada uno).

Corbacho aterrizó en el Obradoiro de la mano de Chete Pazo. Junto con Miki Feliu, fueron los primeros en llegar para el proyecto de la LEB. Una vez logrado el ascenso, fue también el primero en renovar, y el único que lo hizo por dos temporadas. Tanto el propio Pazo como el entrenador, Moncho Fernández, ya tenían claro que el mallorquín podía hacer en la ACB lo mismo que en la LEB, y que no era solo un especialista en el tiro de tres. Acertaron. Y ayer, el actual director general, José Luis Mateo, y el propio Corbacho comparecieron en rueda de prensa a fin de comentar el acuerdo alcanzado para ampliar el contrato por dos campañas más. Vuelve a ser la primera piedra del futuro del Obradoiro.

Predisposición del jugador

Mateo, tras situar el inicio de las negociaciones en el tiempo, justo al día siguiente del fichaje de Buford (el que cerró la plantilla), subrayó la predisposición del alero para que llegasen a buen puerto: «Ha puesto de su parte para continuar en el club y se lo agradezco públicamente en nombre de toda la familia Obra. Y quiero transmitir también que, para el club, Alberto es algo más que un excepcional tirador. Representa, como algunos jugadores más de la plantilla, todos esos valores que encarnan el espíritu Obradoiro».

El alero se mostró muy satisfecho con el acuerdo: «Las conversaciones, a través de mi representante, fueron positivas. Todo fue muy correcto y muy sano. El Obradoiro está contento y yo mucho más. Sobre todo, lo que espero es seguir creciendo en el Obradoiro como jugador, con la ilusión que tiene la gente y que tiene Santiago, con el trabajo y el esfuerzo del proyecto, que tiene la ambición de consolidarse cada temporada en esta Liga y aspirar, poco a poco, a cotas más altas».

La pasada campaña no pasó inadvertida para el seleccionador, Sergio Scariolo, que lo citó para la selección B. Y tampoco para otros clubes, que se frenaron al ver que tenía contrato en vigor. No fue el caso del Unicaja, que a raíz de la lesión de Sergi Vidal quiso probar a hacerle llegar los cantos de sirena. No lo sedujeron, y no hubo pie a la negociación.

«La idea era seguir en el Obra -explicó Corbacho- y ya se empezó a hablar de una extensión del contrato. Estábamos todos de acuerdo». Reconoció que en su decisión había pesado el planteamiento deportivo, algo que ha sido una constante en su carrera: «Hay jugadores que se mueven, sobre todo, por el tema económico. Mi representante, Ernest Berenguer, y yo, en lo primero que pensamos siempre es en mi estabilidad deportiva, en que esté cómodo, en que pueda gozar de minutos y tener responsabilidad, que la ciudad sea acogedora... Eso lo llevamos haciendo desde que me fui a Málaga. El tema económico es importante, pero el deportivo, para mí, también lo es».

Cláusulas

El nuevo contrato de Corbacho incluye cláusulas de rescisión, tal y como reconoció el propio jugador. Pero el director general no precisó la cuantía: «El contrato tiene catorce o quince cláusulas y siete u ocho páginas. Lo importante es que Alberto el 1 de julio de 2013 no tenía contrato con el Obradoiro y ahora su contrato va a acabar en junio de 2015. Hay cláusulas, normativas ACB, tanteo... Pero lo importante es que Alberto quiere jugar en este club y el club lo considera un jugador muy importante. Después de todo lo que se ha hablado este verano, al final, había un jugador que no se quería ir y había un club que no lo quería dejar marchar. Por mucho que viniera un equipo u otro no era fácil que Alberto se fuera de aquí porque no se quería ir. Hay cosas más importantes que lo que digan los contratos. Y lo importante es que Alberto quiere seguir y el club quiere que siga».

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