Severo toque de atención

DEPORTES

La empresa que construyó el campo de hierba artificial de Abegondo logró su objetivo de cobrar casi diez años después. Otros acreedores del Deportivo van camino de celebrar el décimo aniversario de los impagos de Lendoiro.

No es de extrañar pues que en un debate político, un candidato a la Xunta de Galicia le pusiera como ejemplo de tejemanejes contables. El caso de la empresa que solicitó concurso de acreedores y lo retiró después viene a demostrar la frágil situación en la que se encuentra el club. Cogido con alfileres y fuera de control.

Lendoiro ha jugado hasta ahora la carta del miedo. Ha utilizado el deportivismo como arma arrojadiza, usando de forma más o menos explícita el temor que infunden los miles y miles de fieles seguidores que adoran al Dépor. Por ello los bancos y algunas empresas no han reclamado las deudas con la virulencia que acostumbran. Y así se explica que la Agencia Tributaria haya consentido la enorme deuda que el fútbol español (el Deportivo está entre los que más deben) ha llegado a acumular. El miedo le ha servido a Lendoiro para convertir los impagos en su gran estrategia.

Hasta ahora, los acreedores, sobre todo los que viven de la imagen, intentaban solucionar sus problemas consintiendo lo que jamás consentirían a otros. Y hasta ahora, nadie se atrevió a solicitar el concurso por el temor a perder una gran cantidad de dinero.

El caso de Mondo es un severo toque de atención de algo, el concurso, que no necesariamente sería malo para el club, pero que podía dejar las verdaderas cuentas de Lendoiro al descubierto. Quizá, por eso pagó la deuda antes de que el juez decidiera.