España, señalada en el caso Armstrong

La acusación de la Usada contra el ciclista muestra Gerona como principal escenario en su dopaje

París colpisa afp
redacción / La Voz

La Agencia Estadounidense Antidopaje (Usada) ha hecho público el documento en el que fundamenta su acusación contra el ciclista norteamericano Lance Armstrong de haberse dopado de manera sistemática desde 1998 al 2005, donde consiguió siete Tours de manera consecutiva, un registro inaudito hasta la fecha. El texto, que se basa principalmente en el testimonio de corredores que compitieron en el mismo equipo que el tejano como Tyler Hamilton, Floyd Landis, George Hincapie, Vaughters o Zabriske señala directamente a España como el escenario de las prácticas dopantes del círculo cercano del americano. Gerona, Valencia o Tenerife son constantes referencias en los aproximadamente mil folios de los que consta el informe que ya ha sido remitido a la Unión Ciclista Internacional (UCI) con el objetivo de que retire a Armstrong sus méritos y lo sancione de por vida.

En el mismo proceso también están inculpados los médicos españoles Pedro Celaya y Luis García del Moral, además del masajista Pepe Martí, de quien explican actuaba como distribuidor de la epo. A través de las voces de esos competidores, quienes fueron los más estrechos colaboradores de Armstrong sobre el asfalto, y de otros ciclistas que coincidieron con él, la Usada desgrana cómo se dopaba y las tácticas que utilizaba para evitar los controles de la UCI y la forma en la que amenazaba a quienes se saltaban o atacaban el «programa de dopaje más sofisticado de la historia».

La Localización

Lejos de puntos de fácil acceso

Una de las claves para evitar los controles, según la agencia norteamericana, era no acudir a las carreras de principio de temporada y realizar la preparación en puntos alejados en zonas de montaña donde su localización no era sencilla. Así, Armstrong y Johan Bruyneel (su director y que provenía del conjunto ONCE, también salpicado por el dopaje) escogían lugares remotos de los Alpes, Pirineos, California o Tenerife para desarrollar las concentraciones de manera tranquila y poder prepararse para el Tour, el gran objetivo de la temporada, esquivando las visitas de los agentes de la UCI. «Teníamos una estrategia para derrotar el control, nos escondíamos», destaca Tyler Hamilton.

Los Límites del control

Conocía la metodología

Otro de los puntos que destaca el texto de la Usada es el conocimiento tanto de Armstrong como de su médico personal Michele Ferrari y los del equipo US Postal de las limitaciones que tenían los controles de dopaje. El informe detalla cómo el uso de microdosis aumentaba la ventana temporal en la que los corredores podían someterse a un control antidopaje sin dar positivo. Así como la utilización de infusiones salinas para diluir la sangre de quienes disponían de un hematocrito más elevado. Una de las tácticas del equipo era muy simple, dejaban que los corredores con un hematocrito menor pasasen el control, mientras los otros minoraban sus parámetros.

Productos novedosos

De la epo a la autotransfusión

En el primer Tour que gana Lance Armstrong (1998) todavía no se había implementado un control realmente eficaz para detectar el uso de la epo, que data del año 2000, por lo que Armstrong podía administrarse esta sustancia sin apenas riesgo de incurrir en un positivo. Después también comienza a recurrir a las autotransfusiones, invisibles a los controles hasta mucho más adelante. En cuanto a la testosterona, el doctor Ferrari elaboraba una solución a base de aceite de oliva y Andriol (la hormona) que también era prácticamente opaca para los laboratorios. Por último, iniciaron la inyección en vena de la epo, lo que propiciaba una asimilación más rápida del producto con respecto a la forma subcutánea, más habitual entre los corredores.

El positivo del 2001

Negociaciones con la UCI

A pesar de todas las precauciones y de que el americano solo se sometió a 200 controles durante su carrera (una cifra inferior a la de cualquier compañero suyo), según el documento de la Usada, Armstrong da positivo por epo en un control del Tour de Suiza del 2001. Entonces, el corredor tejano y Bruyneel visitan la UCI para negociar que este resultado no salga a la luz. Se constata al año siguiente una aportación de 100.000 dólares a este organismo para «el desarrollo de este deporte». El ciclista del US Postal no es sancionado. Asimismo, Zabriske revela que los avisaban con antelación de que iban a realizarse los test antidopaje.

La relación con Ferrari

Una colaboración estrecha

Es el eje sobre el que pivota toda la trama de dopaje. Armstrong incrementa progresivamente los pagos que realiza a la cuenta suiza del doctor italiano e implica a cada vez más corredores de su formación. El director, Johan Bruyneel también está enterado de esta estrecha colaboración, así como los doctores Pedro Celaya y Luis García del Moral. Armstrong además ataca públicamente al ciclista Filipo Simeoni que había testificado ante las autoridades de su país en contra del médico. Asimismo, reprimió a Vande Velde por no aplicar de manera estricta el programa de dopaje diseñado por Ferrari. Luego se distanciará cuando en el 2004 éste es condenado por prácticas ilícitas.

El refugio catalán

Un hotel infranqueable

Poco después de que se destapase el caso Festina, en 1998, Armstrong cambia su residencia a Gerona donde también vivían George Hincapie y Tyler Hamilton y Jonathan Vaughters. Pepe Martí o el doctor Del Moral les suministraban la epo y realizaban las autotransfusiones en este refugio. Además, conforme al documento confeccionado por la Usada, Bruyneel también desvela a uno de los antiguos compañeros de Armstrong que dispone de un hotel en Cataluña donde se refugiaba para doparse.

«Distribuía la epo en bidones de agua apretados entre el hielo»

El testimonio de Jonathan Vaughters es revelador. Asegura que el doctor Pedro Celaya «distribuía epo en bidones de agua rellenos con viales apretados entre hielo. En la botella vendrían el nombre del corredor y el número de dosis». Durante la Vuelta a España de 1998, Vaughters fue a la habitación del tejano para utilizar su ordenador portátil. Delante de él, Armstrong se inyectó con una jeringuilla.

«A veces usaba a los corredores como cobayas, investigando el efecto de las sustancias en ellos», señala el texto. Alude a una confesión de Tyler Hamilton en la que reconocía que como «práctica frecuente autorizaba el uso de cortisona para lesiones ficticias».

Armstrong no está afectado

El heptacampeón del Tour de Francia, el estadounidense Lance Armstrong, aseguró ayer en su cuenta de Twitter que no está afectado por la publicación el miércoles del informe de la Agencia Estadounidense Antidopaje (Usada) que le acusa de haber creado, junto al equipo US Postal, el «programa de dopaje más sofisticado jamás visto en la historia del deporte». «¿Qué voy a hacer esta noche? Pasar tiempo con mi familia, no estoy afectado, y pensar en esto», escribió el estadounidense facilitando un enlace a la página de la fundación Livestrong y a un artículo en el que se explica que celebrará sus 15 años sirviendo a gente afectada por el cáncer con unos actos especiales entre el 18 y el 21 de octubre.

Por su parte, la Agencia Estatal Antidopaje (AEA) felicitó a la americana por su trabajo y aseguró que investigará los hechos en profundidad.

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