Hopkins imparte magisterio

El pívot del Obradoiro, que se acerca al retiro, no dudó en aconsejar al debutante Charles García en Fuenlabrada


Santiago / La Voz

Bernard Hopkins no llega a los dos metros, pero nunca ha dejado de producir y de sumar en las cercanías de los aros. En enero cumplirá los 40 años, y quizás para entonces esté ya retirado del baloncesto profesional como jugador. De hecho, en verano se estaba preparando para empezar como técnico de un instituto en su país natal cuando el Obradoiro lo llamó para ofrecerle un contrato temporal como sustituto de Hummel, mientras este se recupera de una operación de menisco. Hizo las maletas y sigue disfrutando del baloncesto igual que siempre. No hay más que verlo en los entrenamientos y en los partidos.

Charles García cumplirá el sábado 24 años. Mide 2,06 y se maneja en un chasis privilegiado. Es un talento físico que prueba fortuna por vez primera en el baloncesto profesional europeo, en el Fuenlabrada. Pero el comienzo no está siendo el esperado. En la primera jornada, en Valencia, hizo tres puntos en diecisiete minutos y cometió cuatro personales. El domingo, ante el Obradoiro, no le fue mejor: ocho minutos, seis puntos y tres personales.

Pero ese partido puede marcar un punto de inflexión en su trayectoria, a poco que tome nota. A la conclusión del encuentro se le acercó Hopkins. El detalle no pasó inadvertido para un aficionado del conjunto madrileño, Fran Martínez, que captó la instantánea y comentó la anécdota en su blog, fuenlafreak.

Hopkins y García no se se conocían, pero habían cruzado algunos correos a través de Internet porque comparten agente.

El veterano Hop es un caudal de «autoritas». Lo avalan su trayectoria, sus números y la huella que deja en todos los equipos por los que pasa. Desde esa atalaya le comentó tres o cuatro cosas que, a buen seguro, le habrán agradecido infinitamente en el Fuenlabrada.

Hopkins lo explica: «Charles me recuerda a cuando llegué a Canarias por primera vez. Lo que le dije es que esta liga es dura, diferente a Estados Unidos, que hay que jugar al cien por cien cada partido y cada día. Le comenté que él es un jugador muy importante para su equipo y que no puede estar solo siete minutos en la pista y hacer tres faltas en cuatro minutos. Le sugerí que se olvidase de los árbitros, que pensase solo en jugar. Me decía que era todo muy distinto al año pasado».

Le insistió en la idea clave: «El Fuenlabrada no te ha fichado para estar en el banquillo. Para jugar en este liga, tienes que estar al cien por cien cada día. Es la segunda mejor del mundo. Perdemos, perdemos. Ganamos, ganamos. Es baloncesto, no pasa nada. Pero hay que dar el cien por cien. Ahora el Barcelona está 0-2. Es algo que no recuerdo en toda mi carrera. Es baloncesto».

Charles García agradece la charla: «Sé que debo tener paciencia, me comentó que el primer año en Europa también le había costado mucho».

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