El Mundial comienza en el Cáucaso

Georgia, primer oponente de la selección en una fase de clasificación con Francia como gran rival

SELECCIÓn
Colpisa

Los paseos ante Puerto Rico y Arabia Saudí fueron de rodaje. Apenas sirvieron para que los campeones universales calentasen motores antes de entrar en pista y despegar este martes en Tiflis hacia el Mundial de Brasil. La caucásica Georgia supone la primera escala (19.30 horas, Telecinco) de este largo peregrinaje de dos años con otros desplazamientos incómodos a Bielorrusia y Finlandia, más por la lejanía que por el potencial de los rivales. Salvo sorpresa, Francia será el enemigo a batir en busca de ese liderato de grupo que garantiza el billete mundialista sin riesgo de repesca.

La selección española aplica la filosofía de los clubes en los torneos de la regularidad. Trata de mirar partido a partido. Ir paso a paso y respetar al máximo a cada rival son las claves expuestas por Del Bosque para evitar sorpresas y que se repitan lejanas afrentas como aquella derrota ante Chipre que le costó el puesto a Javier Clemente después del Mundial de Francia-98, el ridículo de Reikiavik que condenó a Vicente Miera hace más de una década o la derrota de Belfast que hace seis años supuso el final de Raúl en el equipo de un Luis Aragonés entonces contra las cuerdas.

Con Del Bosque, empero, España no falla. Tal y como el propio técnico salmantino explicó en la previa, bajo su mando la selección no solo ha conquistado un Mundial y una Eurocopa, sino que ha ganado sus 18 partidos en las dos últimas fases de clasificación. Si se analizan solo las fases de clasificación para Copas del Mundo, España acumula 45 partidos sin perder.

A por el récord de Kubala

Aunque el técnico charro elude siempre protagonismo en beneficio de sus jugadores, disfrutará en el estadio Boris Paichadze de una jornada muy especial. Cumple su encuentro número 64 como seleccionador, superará el registro de Miguel Muñoz y solo tendrá por delante los 68 compromisos dirigidos por Ladislao Kubala. A Del Bosque le produce casi sonrojo ser comparado con dos mitos del fútbol español, ya fallecidos, pero sus números son inigualables.

España inicia la senda hacia su décima fase final de un Mundial consecutiva -no falta desde la cita alemana, en 1974- rebosante de optimismo y con la felicidad añadida de volver a contar con Villa, ausente en Polonia y Ucrania por una grave lesión pero ya de vuelta en el amistoso ante los saudíes, con gol incluido de penalti.

Del Bosque alimenta el debate sobre el dibujo con un 9 típico o con un falso ariete e insiste en que España puede jugar, brillar y ganar de ambas formas. En principio, lo más normal es que repita con Fernando Torres como titular y Soldado en la recámara. No está Puyol, quien no tardará en volver y formará parte de ese prestigioso club de los 100 al que recientemente se sumó el Niño.

El de Salamanca cumple su partido número 64 como seleccionador y supera a Muñoz

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