Londres 2012: comienza la fiesta olímpica

Siete jóvenes atletas británicos encendieron al mismo tiempo el pebetero de la capital británica

Reuters

El pebetero de los Juegos de Londres 2012 ya arde en el estadio olímpico de la capital británica, después de que siete jóvenes atletas británicos encendieran al mismo tiempo el pebetero, símbolo del inicio de las competiciones.

Poco antes, la reina Isabel II de Inglaterra había declarado oficialmente inaugurado el mayor evento deportivo del mundo.

Más de 60.000 personas personas asistieron a la fiesta de apertura en el estadio olímpico de Londres, donde antes se llevó a cabo una ceremonia de tres horas y media de duración plena de música y humor en la que desfilaron los 204 países que competirán en los Juegos.

Las competencias comenzarán mañana y se prolongarán hasta el 12 de agosto.

«En cierto modo, los Juegos Olímpicos regresan a casa hoy», dijo el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, durante el turno de los discursos.

«Este gran país, amante de los deportes, es ampliamente reconocido como el lugar de nacimiento del deporte moderno. Fue aquí que los conceptos de deportividad y 'fair play' fueron codificados en forma de reglas claras. Fue aquí que el deporte fue incluido como una herramienta educativa en el currículo escolar».

La fiesta fue fiel al estilo del cineasta Danny Boyle, director de Trainspotting, con aceleraciones y frenazos bruscos del ritmo y las imágenes, con momentos para emocionar hasta el tuétano, con pausas, con salidas inesperadas. Y, sobre todo, sin un microsegundo para el aburrimiento.

Afloró casi todo aquello en que se piensa a la hora de escarbar en la cultura y las costumbres británicas: la campiña, la revolución industrial, el rock. Y la reina Isabel, protagonista de uno de los momentos más celebrados de la ceremonia.

La monarca aceptó actuar junto al último James Bond, Daniel Craig, en una cinta proyectada durante la ceremonia en la que se veía como el famoso espía de ficción pasaba a buscar a la regente, de 86 años, por el Palacio de Buckingham, desde donde partían al estadio en helicóptero bajo la mirada atenta de los perros de la monarca.

En el mismo momento en que se veía en la película como Craig y la reina saltaban del helicóptero en paracaídas, dos dobles se lanzaron vestidos como ellos desde un aparato que sobrevolaba el estadio, para sorpresa de todos los asistentes a la ceremonia. En ese instante, la verdadera reina Isabel ingresó al estadio, con el mismo vestido que usó para la filmación, al lado de su esposo, el príncipe Felipe.

Allí le esperaban personalidades como la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, el primer ministro ruso, Dmitry Medvedev, el presidente alemán, Joachim Gauck, o su homólogo italiano, Giorgio Napolitano.

La lista de emblemas, momentos y personajes muy británicos fue interminable: el Big Ben, la BBC, el Mini Cooper, el actor Kenneth Branagh, la escritora JK Rowling leyendo el párrafo inicial de Peter Pan, los Arctic Monkeys en vivo o David Beckham a bordo de una lancha en el Támesis.

También los acordes de temas de los Rolling Stones, The Who, Queen, Sex Pistols, The Clash, Mike Oldfield, Frankie Goes to Hollywood, The Jam, New Order o una nueva versión de una escena clave de Chariots of Fire que incluyó a Mister Bean, el actor Rowan Atkinson, ganando la carrera en la famosa escena del entrenamiento en la playa.

La única ciudad tres veces sede de unos Juegos Olímpicos desde que la era moderna comenzó en Atenas 1896 se dio un homenaje y un baño de autoestima sin límites, porque recordó todos los momentos clave y positivos de la historia británica. Los discutibles o directamente negativos no aparecieron.

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