Japón sorprende a España

Decepcionante debut de la selección, que cayó de forma merecida


Tomás González-Martín | Colpisa

El lema de negar el favoritismo quedó demostrado en el estreno de España en estos Juegos Olímpicos. La advertencia de afrontar cada partido como si fuera una final es una verdad que Milla defiende siempre y que Japón confirmó en el primer partido del grupo. A la selección olímpica española le salió todo mal. Y los augurios de un rival potente físicamente se hicieron patentes en el coqueto Hampden Park. Takashi es un buen entrenador.

Sabe cómo se despliega España y aplicó un esquema táctico de presión desde arriba, apoyado en la fuerza de sus hombres, para ahogar al conjunto hispano.

Si la filosofía de España es la posesión de balón perenne, Japón salió a no dejarla tocar la pelota. El peligro de Otsu y Nagai cada vez que el cuadro nipón robó una pelota se añadieron al éxito estratégico.

El gol de Otsu consolidó el sistema del rival. No había que variarlo.

Y la expulsión de Iñigo Martínez, al hacer una falta como último defensor, puso todo cuesta arriba para la campeona de Europa sub-21. Hay toque de corneta para la heroica. Deben ganar los otros dos partidos. Como dicen Mata y Javi Martínez, en el Mundial se perdió ante Suiza y fueron campeones. Y en la Eurocopa se empató con Italia en el primer encuentro y al final obtuvieron el título. Quieren repetir esas dos historias..

El equipo español tocó el balón de izquierda a derecha y viceversa sin encontrar profundidad. Dos disparos de Mata y un buen centro de Rodrigo, huérfano de rematador, fueron las únicas ocasiones del once de Milla antes de la tarjeta roja a Iñigo Martínez. Con un tanto en contra y un hombre menos, Mata y Javi Martínez tomaron todas las riendas del caballo desbocado. Buscaron mayor agresividad ofensiva. Había que arriesgar.

El todoterreno del Athletic pasó a ser central, para cubrir la baja de Iñigo, y desde atrás enlazó el fútbol con Mata. Había que salvar los muebles. Honduras y Marruecos empataron y si se conseguía la igualada ante los japoneses todo se quedaría como antes de empezar la competición.

La cumbre de Milla y sus jugadores en el intermedio fue para escucharla.

Con diez hombres tenían que remontar la situación. Abrir el fútbol por las bandas y realizar pases directos a Adrián. Los españoles atacaron más. Y se la jugaron con los huecos que dejaban a expensas del contragolpe enemigo. Los orientales esperaban con ocho jugadores en su mitad del campo. Los dos delanteros, Nagai y Saito, que sustituyó a Otsu, eran los que generaban el contraataque. El primero desaprovechó tres oportunidades de oro ante De Gea, que realizó dos excelentes paradas en otras dos ocasiones del delantero, que estuvo desastroso.

Milla sacó a Ander Herrera para recuperar el centro del campo y quitó a Adrián. Rodrigo pasó a ser el punta. Y España siempre mantuvo su ideario.

Con diez, presionada arriba, quiso jugar el balón al toque desde la salida del portero. Arriesgando. Aunque las cosas salgan mal no hay que perder la filosofía.

Romeu sustituyó a Isco y la mejoría de España fue evidente. Pasó a dominar con diez. Le echó garra, agresividad. Mata y Tello tuvieron dos opciones de remate para empatar, desbaratadas por Gonda. No se pudo hacer más. Japón venció. Ahora hay que derrotar a Honduras y a Marruecos.

Y esperar que los orientales fallen para que España pueda ser líder de grupo y evitar a Brasil en cuartos de final.

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