Adiós al histórico Celta Bosco

Retrasos en las ayudas llevan al club a renunciar incluso a la Segunda Divisón

El cuadro vigués ganó cinco Ligas Femeninas, una de ella en la campaña 98/99.
El cuadro vigués ganó cinco Ligas Femeninas, una de ella en la campaña 98/99.

VIGO / LA VOZ

El histórico Celta echa el candado. Después de 16 años ininterrumpidos en la máxima categoría del baloncesto femenino español, de cinco títulos de Liga y dos de Copa de la Reina, el equipo vigués ha anunciado que su equipo sénior desaparece y en estos momentos lucha porque sobrevive su cadena de filiales, 13 equipos y 150 niñas (desde los seis años) que permita además mantener viva la marca de un club con solera y con prestigio. El motivo de su desaparición de la élite, los impagos de las ayudas institucionales comprometidas. A día de hoy al club le adeuda 190.000 euros, la mayor parte el Concello de Vigo.

El Bosco Celta, su nombre como club, y que a lo largo de los tiempos ha lucido diferentes patrocinios (quizás el más conocido el de Banco Simeón) ha sido el referente absoluto del baloncesto femenino en Galicia. Llegó a la élite en los setenta y después de un lapsus en los ochenta, retornó en 1996 para quedarse. Lo hizo por la puerta grande, con dos títulos, un segundo puesto y dos terceros.

Curiosamente, el conjunto vigués fue el primero en reconvertirse, y reinventarse, para adaptarse a los tiempos y a las apreturas económicas. No le cegó la fiebre de los títulos y de un modo paralelo comenzó a mirar a la cantera y a la cartera. Siempre ha sido un modelo de apuesta por la base y de cumplimiento de sus compromisos económicos.

Por ambos conceptos, fue alejándose poco a poco de la lucha por los puestos de honor para convertirse en un superviviente que cada año acertaba en el mercado con desconocidas y que apostaba por la base. Todo para apretarse el cinturón y evitar los números rojos.

Para la temporada que acaba de finalizar elaboró un presupuesto de 300.000 euros en base a los convenios y subvenciones con las diferentes instituciones, pero llegado el mes de julio tiene el 70% de ese dinero por cobrar. Como consecuencia, las jugadoras se han ido para casa con varios meses acumulados y el resto de los proveedores tampoco han podido cobrar.

A estas alturas, el club ya podía haber perdido el aval de 80.000 euros que tiene depositado en la federación y que a su vez está garantizado con la firma de los propios directivos.

Esta situación provocó en un primer instante que la entidad se plantease renunciar a la Liga Femenina y jugar en la segunda categoría (con dos grupos) pero ante el cariz de están tomando los acontecimientos -sin fechas concretas de cobro y con reiteradas promesas incumplicas- han decidido prescindir del equipo sénior en cualquiera categoría. Su única lucha se centra en estos momentos en salvar los 13 equipos y las 150 jóvenes que en estos momentos forman la base de una entidad que el pasado mes de marzo fue capaz de acabar la competición con un quinteto gallego. Era la despedida.

Salvar a las 150 niñas que forman los 13 equipos de la base, única aspiración

Directiva y cuerpo técnico ya se olvidan de mantener al equipo sénior en una de las categorías principales. Su único desvelo es salvar a la base. La cantera se ha convertido en su razón de ser, con equipos para niñas desde seis años que completaban su formación en el filial de categoría autonómica. De la Academia, como ellos la denominan, han salido talentos como Tamara Abalde o Alba Torrens, considerada la mejor jugadora de Europa de baloncesto feminino. Las dos lideraron a una generación que llevaron al club a ser campeón de España júnior en el 2007. También un buen puñado de internacionales en las diferentes categorías y al mismo tiempo una fábrica de seleccionadores: Carlos Colinas, Miguel Méndez, Susana García...

«La situación es la que es, no hay ninguna posibilidad de LF1 ni LF2 y lo único que queremos es salvar la base», comenta el presidente Paco Araújo. Todo pasa ahora por consultar con padres y entrenadores la posibilidad de seguir adelante y ver cómo se pueden financiar a tantos equipos porque a día de hoy en Vigo no existen ayudas específicas para clubes solo de base.

Carlos Colinas, hasta ahora entrenador y director deportivo del club, secunda la iniciativa pero avisa que «será complicado, pero lo que debemos intentar es que el club como tal no desaparezca. Va a depender mucho de los padres».

Con el adiós del Celta Bosco desaperece la apuesta más autóctona. La idea para la próxima temporada era jugar con una plantilla plagada de jugadoras de casa y alguna extranjera que apuntalese un proyecto condenado a sufrir desde el primer momento. Así se salvaron este año en la Liga Femenina. Un milagro que poco tiempo después no ha tenido recompensa.

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