Sumó en Alicante su tercera victoria consecutiva en una final de infarto
27 feb 2012 . Actualizado a las 13:47 h.El Obradoiro venció a domicilio al Lucentum Alicante (63-64). Y lo hizo en el último suspiro, en un desenlace de infarto. Firmó el triunfo en una decisión final que hubiese levantado al público de Sar de sus asientos. Más de uno tocó con la cabeza en el techo del salón de su casa cuando Kendall acertó ante el aro alicantino con un tiro libre.
Solo faltaba un segundo y una décima y el cuadro santiagués evitó la prórroga en el ataque final. Kendall recibió bajo el tablero cuando iba a sonar la bocina y Llompart le hizo falta cuando iba a anotar. Personal clara, aunque protestada por los levantinos. Acertó en el primer tiro libre el canadiense y tanto Txus Vidorreta como Moncho Fernández ya no quisieron saber nada del segundo. Se dieron la mano como buenos deportistas y todos al vestuario.
Los alicantinos abandonaron la cancha con cara de pocos amigos, con cierta desesperación por la acción final y con una afición reprochándole al trío arbitral la última jugada. Los santiagueses se fueron saltando de alegría porque el sueño de la permanencia cada vez está más cerca tras conseguir la tercera victoria consecutiva.
Los obradoiristas sumaron un nuevo éxito en una jornada matinal no apta para cardíacos. El tiro de Kendall valió su peso en oro con el tiempo consumido, pero en otras canchas también hubo emoción. Baron dejó con la boca abierta a los del CAI con un triple sobre la bocina y Oleson, para fortuna del Obra, hundió en el último segundo al Valladolid.
A todo esto, el sábado el Estudiantes se confirmó como un aspirante más al descenso y metió los dos pies en la lucha por la permanencia, aunque la peor noticia la protagonizó el Murcia, otro rival directo del Obra, que sorprendió a un Gescrap Bizkaia Bilbao (73-69) que estuvo más pendiente de su histórico compromiso europeo que del choque ante los murcianos.
El Obra salió fortalecido de Alicante y el drama que vivió en la cuesta de enero se transformó ahora, en febrero, en optimismo. Ya sueña con la permanencia gracias a su séptima victoria. Hizo pleno en febrero y ya camina hacia el cielo.