El Obradoiro derrota al Baskonia en Sar en un duelo cargado de épica

Los de Moncho Fernández estuvieron en dos ocasiones a punto de llevarse un partido que se acabó decidiendo en la prórroga


La Voz

No fue un sueño. El Obradoiro derrotó al Baskonia (89-87) en Santiago en un partido vibrante para sumar su sexta victoria de la temporada. Sar acostumbra a ser una cancha en la que la afición lleva en volandas a sus jugadores, pero en esta ocasión, los jugadores, uno a uno, contribuyeron a aumentar varios grados la temperatura de la caldeira, que acabó convertida en un volcán y derritiendo a todo un equipazo como el Baskonia. La victoria, por épica, y por importante, tardará muchos años en borrarse de las cabezas obradoiristas.

El partido comenzó igualado. El conjunto local ejerció una buena defensa e imprimió un alto ritmo en ataque. Solo la veteranía y la madurez de Prigioni evitó que el Obra se distanciase en el marcador. Lasme (que atraviesa un pico de forma envidiable y que ya es todo un caramelo para muchos equipos de la categoría), Corbacho, (que continúa ampliando y refinando su repertorio) y Andrés Rodríguez (muy centrado desde el inicio), imprimían su sello al resto del equipo. Pero el Baskonia es un martillo pilón. Los de Ivanovic afrontan cada posesión con una intensidad y una fiabilidad de impresión. Funcionan como un reloj. Así, minuto a minuto, ponían tierra de por medio en el marcador hasta alcanzar los diez puntos de ventaja al descanso (28-38).

Pero en el tercer parcial, al contrario que en otras ocasiones, el Obradoiro fue un ciclón y se colocó a un punto del Caja Laboral (50-51). Corbacho asumió la responsabilidad desde el perímetro y no le tembló la mano. Escudado por Ere, que puede estar más o menos fino, pero no se arruga. Además, a Kendall le sonó el despertador. El canadiense se adueñó de varios rebotes importantes y completó un expediente perfecto desde la línea de tiros libres (8/8) para echar un cable a Lasme. Pero el Baskonia respondía desde el perímetro. Los visitantes anotaron 15 triples en 35 intentos. Cada vez que el Obradoiro trataba de dar el golpe de gracia, los de Ivanovic castigaban desde fuera. Teletovic y San Emeterio destilaron clase durante todo el encuentro. Pero la fiabilidad de los locales en los tiros libres, y una canasta de Lasme, motivó que el Obradoiro llegara con tres puntos de ventaja y posesión a falta de 15 segundos para el final.

«Lo tuvimos», se apreciaba en las caras de los aficionados

Palacio asumió la responsabilidad y recibió. El Baskonia lo mandó a la línea de tiros libres, y lo cierto es que le temblaron las piernas. El base local erró los dos lanzamientos. Solo una jugada de tres puntos impedía la ansiada victoria, pero el Obradoiro no realizó una falta táctica. Y en esas apareció Teletovic para hacer de las suyas. El bosnio clavó un triple desde la distancia, casi de espaldas, y puso la igualada en el electrónico (72-72) a dos segundos de la conclusión. Un jarro de agua fría que casi apaga el pabellón. Al Obradoiro se le acababa de escapar de las manos un triunfo histórico. «Lo tuvimos», se apreciaba en las caras de los aficionados. Pero a pesar de los dos segundos que restaban, hubo tiempo para más.

Lasme recreó el final de una película americana y encaró el aro sin oposición. Y en ese instante se detuvieron los corazones. Pero el reloj no perdona y la envergadura tampoco. El gabonés avanzó, se elevó, y descargó la pelota dentro del aro. La jugada fue tan ajustada que el trío arbitral requirió de una repetición en pantalla antes de dictar veredicto. La gloria o la prórroga. Pero Lasme había soltado el balón fuera de tiempo, por lo tanto, la prórroga. Entonces el pabellón se dividió. Una mitad optó por criticar la decisión de los árbitros. La otra, los más estoicos, no se lo acababan de creer. A su equipo le había volado la victoria, por dos veces, en apenas un suspiro.

El Obradoiro tuvo que afrontar una prórroga que parecía maldita, pero el equipo demostró casta y practicó cinco minutos de baloncesto en los que rozó la perfección. Porque el Baskonia seguía castigando desde la línea de triple. Con la eliminación de Kendall por faltas se temió lo peor. Claro, en esas apareció Hopkins, cosecha del 73, que acabó por decidir el partido del año y evitar una injusticia histórica.

Ficha técnica:

89 - Obradoiro (16+12+22+22+17): Andrés Rodríguez (2), Alberto Corbacho (18), Ebi Ere (11), Bernard Hopkins (10), Stephane Lasme (18) -cinco inicial-, Milt Palacio (4), Bulfoni (6), Deron Washington (-), Levon Kendall (18) y Oriol Junyent (2).

87 - Caja Laboral (17+21+13+21+15): Pablo Prigioni (9), Brad Oleson (5), Nemanja Bjelica (10), Mirza Teletovic (30), Vladimir Golubovic (2) -cinco inicial-, Pau Ribas (-), Milko Bjelica (8), Fernando San Emeterio (20) y Thomas Huertel (3).

Árbitros: Redondo, Murgui y Martínez Díez. Eliminaron por acumulación de faltas personales a Levon Kendall.

Incidencias: Partido correspondiente a la vigésima jornada de la fase regular de la ACB disputado en el Fontes do Sar ante 5.000 espectadores.

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