Un tenista que lleva la familia a cuestas


Melbourne/Dpa

nicolás almagro jugador español

Ya no sufre con el tenis, sino que lo disfruta. También tiene archivado el dolor por no haber sido tenido en cuenta para la Copa Davis y se perfila como líder del equipo el mes próximo: es el «nuevo» Nicolás Almagro, la versión feliz y racional del talentoso «número tres» español, un tenista con la familia a cuestas. Porque su caso es único en el circuito. En las zapatillas tiene grabados los nombres de sus tres hermanos y la palabra «papás», en reconocimiento a sus padres. También está «Cris», su novia. Lo mismo sucede en la raqueta. «Pensé que la manera de no echarlos tanto de menos era que estuvieran siempre conmigo», dijo Almagro durante una entrevista con la agencia DPA en Melbourne. «Lo vengo haciendo desde hace dos años, cuando tuve la suerte de que me customizaran las raquetas y las zapatillas», añade.

Dos años en los que la carrera de Almagro cambió. Primero, con la decisión de entrenar en Barcelona al mando de Josep Perlas, que lo convirtió en top ten por primera vez en su carrera. Ahora lo dirige Samuel López, de la academia de Juan Carlos Ferrero, que está en Villena, cerca de Alicante y a una hora en coche de Murcia, su ciudad natal.

Hombre familiar al cien por ciento, Almagro sufre con los permanentes viajes. «Estoy disfrutando, aprendí a valorar las cosas importantes de la vida, me siento un privilegiado de poder estar disfrutando del tenis».

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