Una cima con vistas a París

Plateau de Beille, cuyos vencedores ganaron el Tour, pone fin hoy a los Pirineos


redacción / la voz

El Tour llega hoy a un lugar de coronación. Plateau de Beille. Un puerto de 1.780 metros de alto, con una ascensión de 15,8 kilómetros a un desnivel medio del 7,9 %. Esta cima, sin los galones de la historia que lucen el Tourmalet o el Alpe d?Huez, puede presumir de su propia y reciente leyenda, de dar un espaldarazo a vencedores del Tour. Los ciclistas que vencieron allí lograron subir a lo más alto de los Campos Elíseos en esa edición: Marco Pantani, Lance Armstrong y el propio Alberto Contador.

Plateau de Beille marca la meta de etapa de hoy, es el final en alto de un recorrido de 168 kilómetros, una distancia que no es muy larga para las que suelen manejarse en el Tour, pero en la que los corredores se encontrarán con cinco puertos más: el Aspet (2.ª), el Core (1.ª), el Latrape (2.ª), el Agnes (1.ª) y el Lers (3.ª). Un día de desgaste. Un trazado que dificultará el control del pelotón. La última batalla de los Pirineos.

Contador quiere atacar

Contador cedió en su primera cita con la alta montaña. Perdió el pulso con Cadel Evans y Andy Schleck en Luz Ardiden. Poco tiempo, pero muchas dudas. Necesita remontar. «Si tengo oportunidad, atacaré», aseguró ayer. Dijo que su rodilla derecha ha mejorado. Se siente mejor para regresar a Plateau de Beille, un escenario en el que se cimentó parte de su primer Tour, el del 2007. Allí Rasmussen y el español destrozaron a sus rivales, a Evans, a Valverde... Ganó la etapa Contador. Y después heredó el amarillo de un Rasmussen que fue expulsado.

Pero ayer el madrileño volvió a lanzar el guante a los Shcleck. Otra vez recordó que tienen que dejar atrás a Evans. De nuevo les mentó la crono de Grenoble. Los hermanos luxemburgueses también necesitan remontar. Juegan con dos bazas, quizá vuelva a moverse Frank. Y el Leopard ha demostrado que está en condiciones de arropar mejor a su jefe de filas que el Saxo Bank.

En el adiós al bloque pirenaico faltará un habitual del podio de la grande boucle. Abandonó Kloden, del RadioShack, un equipo que partía con cuatro líderes y al que solo le queda en carretera Leipheimer y este ha perdido casi ocho minutos. También dijo adiós Vladimir Isaychev (Katusha), el único corredor que le daba un toque gallego al pelotón, ya que es ruso pero vive en Vigo desde su etapa en el Xacobeo. «Iba mal, muy cansado. Me notaba justo para ir en el pelotón. Me quedé solo. Y, por un problema mecánico, tuve que cambiar una rueda. Ahí ya vi que no podría enlazar y me bajé de la bicicleta en el kilómetro cincuenta», explica. Se perderá Plateau de Beille, esa cima con vistas a París.

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