Samuel brilla, Contador sufre


redacción / la voz

Si Alpe d?Huez es la montaña de los holandeses, Luz Ardiden es la de los españoles. Samuel Sánchez (Euskaltel) continuó ayer la historia que empezó a escribir Pedro Delgado en 1985. El asturiano se marchó bajando el Tourmalet y venció subiendo Luz Ardiden, donde se enfundó el maillot de la montaña y compartió podio con Thomas Voeckler (Europcar), que resistió y, contra pronóstico, mantuvo el amarillo. El campeón olímpico brilló y Alberto Contador sufrió. Cedió en la meta 13 segundos con Andy Schleck y con Cadel Evans. Más determinante que el tiempo parece el mensaje. La debilidad. Un resquicio para sus rivales. «Contador no es imbatible», sentenció ayer Schleck.

Samuel Sánchez conquistó su primer triunfo en el Tour, esa victoria «con la que sueñas de niño». Llegó junto a Jelle Vanendert (Omega) al último kilómetro de la etapa. Y a falta de trescientos metros se despidió de su pareja de aventura con suma facilidad. Vanendert cayó rendido ante el arranque del asturiano. El Euskaltel se dio un homenaje. En esta cima ya había ganado Roberto Laiseka hace diez años.

Mientras Samuel avanzaba hacia el triunfo, en el grupo de favoritos se marcaban al hombre. En el Tourmalet el Leopard había pisado el acelerador con el incombustible Voigt. En Luz Ardiden reinó el suspense. Miradas cruzadas. Conversaciones entre los Schleck. Más pinchazos que cuchilladas. El árbol se movía menos de lo esperado. Kloden (RadioShack), implicado en la montonera del día, ya se había descolgado en el inicio del puerto. Bruyneel perdía su último cartucho. Szmyd, escudero de Basso en el Liquigas, puso el ritmo durante muchos kilómetros. Suficiente para purgar a secundarios, pero no para liquidar a grandes aspirantes, a Contador, Evans y los Schleck. Ni al líder, beneficiado por la expectante vigilancia entre los gallos.

En los últimos cuatro kilómetros se avivó el fuego. Primero amagó Andy Schleck, que fue rápidamente neutralizado por Basso. Después, Frank Schleck se convirtió en la punta de lanza de su hermano. Atacó tres veces, con tirones intercalados de Basso y del propio Contador. A la tercera, el luxemburgués acabó alejándose del grupo, que lo dejó ir. Le faltó carretera para amenazar el triunfo de Sánchez. Detrás tensaron la cuerda Basso e incluso Evans. Y en el kilómetro definitivo Contador cedió.

El madrileño espera que hoy haya tregua. El pelotón llegará a Lourdes (quizás era necesario después de tantas tribulaciones). Partirá de Pau y completará 152,5 kilómetros. En el recorrido deberán superar un puerto de tercera, otro de cuarta y un alto de categoría especial, el Aubisque, pero a 42 kilómetros de la meta. Siguen siendo Pirineos, pero menos. No tanto como lo fue Luz Ardiden ayer ni como lo será Plateau de Beille mañana.

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