Contador ya asoma la cabeza

Atacó en el tramo final y solo cedió la victoria ante Evans por un tubular


Muro de Bretaña / colpisa

Unos centímetros, un tubular, un suspiro. Alberto Contador no pudo con Cadel Evans en un final de etapa que era complicado para él, un escalador que se mueve a base de latigazos. Es uno de los pocos corredores en el mundo que hace de su profesión un espectáculo y no ha esperado mucho para comenzar a mirar a los ojos a sus rivales. Ya ha habido quien no le aguanta la mirada, ni la pedalada.

Dos kilómetros al 6,9 %, un esfuerzo corto e intenso, un final que no era ideal para el mejor escalador del mundo, ha sido el anuncio de lo que nos espera en este Tour. Si el Giro no le ha dejado secuelas, Contador ha explicado en la carretera lo que le vamos ver en los Pirineos y en los Alpes: una padecimiento que no todos van a ser capaces de soportar. Evans, que tiene mucha más fuerza, sigue mostrando una solidez importante. Mantener su estado actual en los Alpes no le va a ser fácil. Ha corrido siete Tours, ha sido dos veces segundo, se ha estrellado en varias ocasiones. Pero ha vuelto a un primer plano. Es lo que tiene que hacer. Eso sí, Luz Ardiden y Plateau de Beille no son el Muro de Bretaña, hablamos de desafíos al límite, de minutos en vez de segundos. El mayor rival que tiene Alberto Contador es él mismo.

Valiente

Contador fue valiente, arriesgó en el final de etapa, rompió muchos planes. Los segundos, los minutos, son los que permiten ganar o perder una carrera, pero hay otra cosa importante, lo que los ciclistas llaman sensaciones. ¿Qué es tener buenas sensaciones? «Ver que tus piernas, que tu cuerpo, responden a lo que les pides», dijo una vez Contador.

Lo de ayer fue un aviso, el anuncio de lo que les puede esperar a quienes van delante de Contador en la general. El Muro de Bretaña tenía uno de esos finales que parecían acuñados para hombres como Gilbert, Hushovd, Vinokourov, Frank Schleck o Samuel Sánchez. Nadie esperaba que apareciese Contador. Más que los segundos que ha sacado sobre alguno de sus rivales, lo importante es que ha vuelto, si es que en algún momento se había ido del Tour.

Wiggins y Basso cedían seis segundos, Andy Schleck, Robert Gesink, Levi Leipheimer y Janez Brajkovic, ocho. En solo dos kilómetros, que es lo que tenía ese repecho final, es un tiempo que ha cambiado el semblante de Contador, más entero.

Una cosa es lo que él piensa y otra la realidad, que nos conduce de forma irremediable a su nombre cada vez que se habla de un favorito. Dio la impresión, antes de que llegase el repecho final, que Contador estaba muy solo. En cualquier caso, alabó a sus compañeros.

Samuel, con los grandes

Samuel Sánchez también se metió entre los mejores. El Tour va entrando en materia. Dos kilómetros valieron por toda una etapa, en la que Gorka Izagirre (Euskaltel) e Imanol Erviti (Movistar) fueron protagonistas de una escapada que se formó en el kilómetro 9 y que Gorka Izagirre alargó hasta que quedaban tres kilómetros, los de la verdad, los que decidieron la etapa.

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