Contador sale tocado pero no hundido de la contrarreloj

Hushovd es el nuevo líder tras el triunfo del Garmin, Cadel Evans le saca 1:41 y los hermanos Schleck, 1:38.


«No lo paso mal por mí, sino por mi equipo». Alberto Contador continúa escuchando silbidos en las salidas y llegadas, en una situación que resulta desagradable y que se está convirtiendo en una bola que no deja de crecer. Es lo que se ha sembrado en Francia y que ahora le está tocando recoger. Y de los silbidos siempre puede surgir algún iluminado que quiera llegar a más.

Le queda el consuelo de la mano que le echa Andy Schleck. Ha sacado la cara por él y ha dicho que «no es una situación agradable«. »Hay que respetarle, si está en el Tour es porque puede correrlo». Más que el triunfo del equipo Garmin en la contrarreloj por equipos del Tour, -es el primero que consiguen en la carrera los americanos-, y el nuevo líder, un viejo conocido, Thor Hushovd, lo que mantenía la tensión de la etapa es el tiempo que podían sacarle los principales líderes de la prueba a Alberto Contador.

Dentro de los intereses particulares de cada equipo, de cada corredor, la situación de Contador, que está en el puesto 75 de la general, es lo que genera expectación. No fue un tiempo excesivo el que perdió. Sky le aventajó en 24 segundos, Rabobank, en 16, RadioShack, en 18, Leopard, en 23, BMC, en 24. Todos los segundos son importantes, pero al menos las diferencias no resultaron demoledoras. Saxo Bank ha cumplido y ha conseguido que la espiral en la que parecía metido su líder, se detenga. No hubo sorpresas desagradables.

Los favoritos para ganar la contrarreloj estuvieron en 12 segundos. La distancia no daba para más. La brecha se abrió con el Saxo Bank, que se fue a los 28 segundos perdidos. A quienes no les fueron las cosas nada bien fue a Movistar y a Euskaltel-Euskadi.

Los primeros acabaron en el puesto 19, a 1:09 del Garmin, algo que no les preocupaba mucho puesto que con dos corredores muy tocados, Beñat Intxausti y Andrey Amador, lo único que buscaban era finalizar en las mejores condiciones posibles e intentar recuperarles. Euskaltel-Euskadi acabó último, a 1:22, y Samuel Sánchez, en dos días, ha visto como sus aspiraciones de luchar por el podio han quedado cercenadas de cuajo.

La contrarreloj por equipos es uno de esos ejercicios que parecen cortos, cerca de 25 minutos de máximo esfuerzo para las mejores formaciones, pero la realidad resulta muy diferente. Hay que conseguir optimizar al máximo los esfuerzos de nueve personas, lograr que una o dos no carguen con todo el peso del trabajo, como hizo el Leopard con Fabián Cancellara, y saquen de rueda antes de tiempo a corredores que luego pueden tener problemas para llegar a la meta.

A pesar de la distancia que cubrieron este domingo, 23 kilómetros, es una de esas jornadas que acaban por resultar densas.

Comienza con un calentamiento colectivo por la mañana que luego pasa, o pasó esta vez al menos, por un desfile de las veintidós formaciones ante el jurado técnico de la prueba que midió todas las bicicletas y se encargó de que los sillines estuviesen rectos.

Miraron las 198 bicicletas. Que se sepa, todas estaban en regla.

Algunas incluso las pesaron, 6,8 kilos por máquina es lo máximo que pueden dar en las báscula. Las medidas son 75 centímetros en el punto de apoyo, más cinco centímetros del eje pedalier al extremo del manillar, mientras que el sillín debe de estar cinco centímetros por detrás del eje pedalier.

Bjarne Rijs, el mánager de Saxo Bank, presentó una reclamación ate el jurado técnico del Tour en la que afirmaba que la caída que se produjo a 2,5 kilómetros de la meta en la primera etapa también perjudicó a Contador. En ella decía que en ese momento estaban a 34 segundos de la cabeza y pedían que les contabilizasen ese tiempo.

Le escucharon, pero no la admitieron.

«Los segundos que podía perder en la contrarreloj por equipos estaban dentro de los planes previstos. Con lo que no contábamos es con lo que pasó en la primera etapa», decía Contador, que filosofaba sobre un viejo dicho del Tour: «La carrera la puedes perder cualquier día. Lo que me motiva es que sé que cada día que pasa iré a más».

Habló de Andy Schleck y de Cadel Evans, «que está muy bien situado y con el que hay que contar. Queda toda la montaña y la contrarreloj final, que le vendrá muy bien. Evans se ha convertido en un rival peligroso».

Philippe Gilbert perdió su maillot amarillo, una situación que no le sorprendió. Su idea es recuperarlo el martes, en la llegada al Muro de Bretaña, el día que su mujer cumple 22 años. Puede ganar la etapa, pero lo del amarillo lo tiene complicado. El Tour, que irá cambiando de líder y encontrando nuevos ganadores, sigue centrado en Contador y sus posibilidades de poder ganarlo. Con 214 kilómetros recorridos y más de tres mil por delante, la paciencia será una virtud.

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