Chantaje insólito del fútbol al Gobierno

Francisco Pastor REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Los clubes, que deben 694 millones a Hacienda, exigen al Estado numerosos privilegios

24 mar 2011 . Actualizado a las 12:21 h.

Los clubes de la Liga están tan desesperados por la deuda que los devora que no han dudado en lanzar un insólito chantaje al Gobierno. La Liga de Fútbol Profesional mantiene el plante para el 3 de abril como medida de fuerza para que el Estado se pliegue a sus exigencias y les conceda los privilegios necesarios para saldar el enorme débito que mantienen en la actualidad.

El asunto es sorprendente. Primero, porque el cierre patronal del fútbol a quien más perjudica es al propio fútbol. Y, segundo, porque son los clubes españoles los que, según dijo el propio secretario de Estado para el deporte, Jaime Lissavetzky, deben algo más de 115.000 millones de pesetas (694 millones de euros) a Hacienda, más una cantidad no concretada a la Seguridad Social.

El Gobierno, hasta ahora siempre complaciente con los clubes de fútbol, ve despechado como estos se le suben a las barbas y le intentan responsabilizar ante los aficionados de la posibilidad de un fin de semana sin partidos. Los dirigentes se han quitado la careta. Piden la eliminación del partido en abierto, porque, según ellos, redundará en unos 200 millones más de euros en el nuevo contrato de televisión. Quieren aumentar el diez por ciento de las quinielas que reciben actualmente. Pretenden llevarse una parte del pastel de las apuestas por Internet (según algunas fuentes se habla del dos por ciento). Planean cobrar a las cadenas radiofónicas por la retransmisión de los partidos. Aspiran a ganar más dinero de los resúmenes de televisión. Y quieren obligar al Gobierno a que no imponga un órgano independiente encargado de controlar las cuentas de las sociedades futbolísticas. Y todo ello en un tono que podría llevar al engaño de pensar que es Hacienda quien debe los casi setecientos millones de euros a los clubes.

Jaime Lissavetzky, según informó Efe, recordó ayer que «hace un año se votó la ley audiovisual y ningún grupo presentó enmiendas para suprimir los partidos en abierto», en respuesta a la petición de acabar con la obligación de televisar un partido por jornada en abierto. «Los clubes pasan por una situación complicada, deben 694 millones de Hacienda, y todavía falta por saber los datos de la Seguridad Social. La situación no es buena, y ese es un aspecto a tener en cuenta», añadió.

El secretario de Estado repasó las iniciativas más recientes de la Administración que han beneficiado a los clubes de fútbol, como la legislación sobre el fraude deportivo y la disposición en la ley audiovisual «para mantener los contratos [de televisión] en vigencia para cuatro años» y la modificación del decreto de quinielas.

«Hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano y ahora esto surge como una petición extemporánea, cuando no ha pasado ni un año de la aprobación de la ley audiovisual. No se puede plantear por la fuerza un cambio en la situación», añadió.

El Gobierno, desconcertado por la situación, paga ahora su tibieza a la hora de abordar en los últimos años el vidrioso mundo del fútbol español. Hasta la fecha, los clubes han contado con la complicidad del propio Estado, que ha consentido deudas con Hacienda que jamás habría tolerado a empresas normales.

Sin auditorías independientes

Igualmente, el propio secretario de Estado para el Deporte se ha significado por mirar hacia otro lado ante las irregularidades en el mundo del fútbol. Sin ir más lejos, hasta la fecha, que haya trascendido, no ha ejercido la potestad que le da la ley para solicitar auditorías independientes a las sociedades anónimas deportivas. Y ello a pesar de que en varios casos hay algo más que serias dudas sobre la veracidad de los números que presentan.

Por otro lado, las diferentes Administraciones públicas de España se han significado por convertirse en generadores de recursos para los clubes de fútbol. Desde célebres pelotazos urbanísticos, como el que salvó de la ruina al Real Madrid, pasando por subvenciones encubiertas en diferentes autonomías, así como la construcción de ciudades deportivas y la cesión gratuita de instalaciones.

Queda por ver cómo aguanta el pulso el Gobierno, si como hasta ahora le tiembla la mano ante los desafíos de los dirigentes del futbol, si se mantiene firme o si, como algunos han apuntado, lanza un aviso a navegantes con la ejecución de embargos por parte de Hacienda.