Los apodos del fútbol gallego

El balompié autonómico aporta nombres deportivos muy singulares


Redacción / la voz

El fútbol gallego, el más modesto, está repleto de historias deseosas de salir a la luz. Curiosidades que parten desde la misma elección del nombre deportivo, aquel con el que saltan al terreno de juego cada siete días describiendo una habilidad, una condición física o simplemente como seña de identidad. «Tener un nombre curioso te ayuda a que todo el mundo te reconozca mejor», apunta el defensa Chasis, del O Páramo, con el que coinciden la mayoría de sus compañeros de profesión.

Entre los nombres de guerra, también está extendido la modalidad de apodo por imitación. Por ejemplo, entre Tercera y Preferente se contabilizan hasta tres Koeman (Cambados, Porriño y Rápido de Bahía), además de un Kuman (Betanzos). Pero también hay sitio para Schuster (As Pontes y Barbadás), Kubala (Noia), Futre (Bahía), Lentini (A Peroxa), Turu (Portonovo) o Zoco (Flavia).

vía rápida

El bar de su padre tiene la culpa de su particular nombre

En el Soneira de Preferente Autonómica juega posiblemente el nombre más curioso de las principales categorías del balompié gallego. Se le conoce como Vía Rápida, un futbolista que suele actuar como revulsivo en las segundas partes.

Pero pese a la creencia popular, su nombre no se debe a ser un veloz extremo. «Su padre tiene un bar en Vimianzo que se llama así y de ahí le vino todo», explica Jose Ángel Pose, uno de sus compañeros en el Soneira.

ministro

Un centrocampista con distinción y mando en Tercera

Marcos Barros Álvarez juega en el Cultural Areas, pero nadie le conoce por ese nombre. Su nick futbolístico es Ministro y se lo debe a su equipo de procedencia. «Antes de fichar aquí jugaba al fútbol sala en Mondariz en un club que se llama Os Ministros. Y de ahí le quedó el nombre», desvela Cosé, secretario del conjunto de Ponteareas. Su entrenador, Serapio Lamas, también ve otras razones que justifican el mote. «Juega muy ordenado sobre el campo».

tractor

Fuerza y corpulencia al servicio del fútbol

David Fernández jugaba hasta hace unas semanas en el Arenteiro de Preferente Autonómica, hasta que una operación le obligó a aparcar el fútbol hasta final de temporada. Todos le conocen como Tractor. «Todo viene de pequeño cuando jugaba en los alevines del Pabellón. Entonces ya era bastante corpulento y desde ahí me empezaron a llamar así».

piollo

Un pequeño portero de 196 centímetros de altura

Jose Santos es el portero del Verín, pero como él mismo reconoce «mucha gente no sabe ni cómo me llamo». Todos le conocen como Piollo, pese a que su altura ronda los 196 centímetros. «Cuando tenía 14 o 15 años parecía que tenía seis. Lo crecí todo en tres o cuatro años, pero el nombre me quedó de entonces. La gente se pregunta por qué me llaman así, pero es porque de pequeño era muy menudo».

chasis

Un clásico en las zagas de los equipos de la provincia de Lugo

Javier López es uno de los centrales con más solera dentro del fútbol de la provincia lucense. Pero el nombre por el que le conoce todo el mundo es el de Chasis. «Desde siempre, desde chavalito, he estado muy delgado y me decían que me estaba quedando en el chasis. Y me quedó ese nombre. Pero bueno, más o menos la gente intuye por lo que es».

banana

El cancionero popular lo bautizó futbolísticamente

La infancia tiene la culpa de muchos de los apodos. Es el caso del jugador del Flavia Juan Manuel Moreiras, Banana. «No me acuerdo muy bien, pero creo recordar que viene de pequeñito porque me cantaban en el cole de las monjitas de aquí de Padrón lo de Juanito Banana», recuerda. Su apodo no tiene nada que ver con sus habilidades para centrar balones desde la banda al estilo David Beckham. «Nada, yo de eso nada. ¡Ojalá!», bromea. «Creo que mi nombre de verdad lo sabe mi novia, mi familia y poco más», finaliza.

pajarillo y chinchón

Los nombres también se heredan de los padres

Pajarillo es el portero del Boiro, pero su apodo no se debe a sus vuelos bajo palos. «A su padre también se le conoce como Pájaro, y a él le quedó», señala su entrenador Vecho.

Lo mismo le ocurre a los hermanos del Foz Javi y Dani Chinchón, quienes deben su apodo a su padre que, a su vez, lo heredó de su abuela La Chinchona.

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