Fútbol modesto, mercado global

En los últimos años, el fútbol gallego que patea el balón fuera de la élite ha sufrido una profunda transformación. Entre otros motivos, porque los extranjeros han invadido las plantillas de los clubes más modestos. África es ahora la colonizadora


Muy lejos quedan los tiempos en los que los clubes gallegos se nutrían exclusivamente de futbolistas de sus canteras o, como mucho, de su ámbito geográfico más próximo. Ejemplos que apenas sobreviven en clubes como el Alondras o el Gran Peña, de Tercera División, o en el Montañeros y el Coruxo, de Segunda B.

De los 66 equipos gallegos que compiten entre la categoría de bronce del fútbol español y la Preferente, solo 21 carecen de jugadores extranjeros. Este grupo queda reducido a apenas una decena si buscamos plantillas formadas exclusivamente por jugadores gallegos.

De los 86 futbolistas nacidos fuera de España que juegan en estas categorías, más de la mitad proceden de países latinoamericanos. Argentina, con 18 representantes, es el país que más aporta, seguido por la vecina Portugal (10), Uruguay (9) y Brasil (5).

Entre los equipos con más futbolistas foráneos destaca el Campus Stellae (antiguo Compostela), que compite en Preferente. Cuenta con diez jugadores extranjeros, de los que seis son argentinos, y el resto son uruguayos, brasileños, portugueses o guineanos.

Le sigue en este improvisado ránking el Pontevedra, con seis nacionalidades entre su primer equipo y su filial. Brasil (Igor), Argentina (Pendín), Nigeria (Dele), Camerún (Messina), Francia (Keita) y Zambia (Anthony), además de España, tienen embajadores en el vestuario de Pasarón. Celta B, Lugo, Ourense, Ordes, Lemos, O Val, Barbadás y Verín también tienen, al menos, a tres representantes foráneos.

Campus Stellae

El histórico Compos vivió este verano una nueva convulsión económica y deportiva. Acabó la temporada pasada acuciado por las deudas y, al descenso deportivo de Segunda B a Tercera, hubo que sumarle otro administrativo hasta Preferente. La conformación de la plantilla no fue sencilla. Mediado el mes de agosto, apenas tenía una docena de jugadores.

El Campus Stellae, que es su nueva denominación, empezó a competir con una plantilla con mayoría de jugadores extranjeros. En lo que va de Liga, ya han jugado seis argentinos (Leo, Sacha, Pato, Pampa, Nahuel y Cristian), un uruguayo (Santi Corbo), un portugués (Faneca), un guineano (Joseph) y un brasileño (Alessandro Marçal). Lidera el grupo otro representante foráneo, el ex jugador brasileño William Amaral.

El jueves, el club santiagués no quiso colaborar con la elaboración de este reportaje, posiblemente pensando en los problemas que el pasado año tuvo con extranjería, organismo que sometió al Compos a una inspección de trabajo.

Equipos de integración

Otro fenómeno que se ha producido en los últimos años es la creación de equipos federados, compuestos íntegramente por extranjeros. Es el caso del Alianza Sudamericana de A Coruña y del Paraguayo de Santiago. Ambos empezaron a competir en Tercera Autonómica hace dos temporadas, aunque los segundos acaban de renunciar a seguir jugando.

«Somos un grupo de sudamericanos que nos reuníamos a jugar en la plaza Pablo Iglesias. Empezamos seis y poco a poco nos juntamos como treinta. Entonces salió la idea de formar un equipo para empezar a competir y poder sacar a los chavales que están estudiando o trabajando acá», explica el presidente del Alianza, Juan Huayna.

Un ejemplo de integración que intenta terminar con los prejuicios. «El primer año siempre es duro, pero este va mejor. Hay que pelear un poco contra el sistema. Con la Federación no tenemos problemas, pero los árbitros se ensañan contra nosotros. Lo que queremos es hacer deporte. Hay una mala idea de los sudamericanos y queremos terminar con ella», finaliza.

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