Valdez enmudece el Camp Nou


barcelona/colpisa.

Confirmado: el Hércules es la bestia negra del Barça. Le ganó los dos partidos en su última campaña en Primera, hace casi tres lustros, lo que permitió a los de Capello arrebatar el título a los de Robson, y le dio un revolcón histórico ayer, en plena celebración de la Diada. Una machada cimentada en un partido excelso de los alicantinos, sobre todo en defensa, en los goles del paraguayo Nelson Valdez y en el monumental atasco de los azulgrana, víctimas de los cambios, de esas giras de pretemporada tan dañinas y de los compromisos internacionales que les dejaron sin apenas jugadores en los últimos días.

Salvo Víctor Valdés, que en el tramo final salvó a su equipo de una derrota todavía más humillante, todos los azulgrana estuvieron muy por debajo de su nivel. Una caricatura en el Camp Nou. Es cierto que Guardiola pudo equivocarse al alinear un once sin varios titulares indiscutibles, pero tras el descanso, cuando entraron los mejores, su equipo jugó todavía peor. Estuvo lento, impreciso, ansioso, con enormes problemas para hacer circular el balón ante unos adversarios corajudos, solidarios, con dos líneas muy cerca del área que parecían muros. Y cuando los campeones se plantaron ante Calatayud, el veterano portero se mostró segurísimo.

El Argentina-España ha pasado factura a los azulgrana. Messi fue un dios menor, descolocado, sin chispa y hasta sin desparpajo. Mascherano firmó un debut paupérrimo. Y los internacionales españoles fueron una calamidad, con Villa a la cabeza.

Pep quiso enseñar todas las caras nuevas y a la vez proteger a algunas de sus estrellas frente a un adversario repleto de jugadores experimentados, que cerró filas y enseguida mostró que no iba a regalar nada. El planteamiento del Boquerón Esteban Vivo, perfecto conocedor del Barça, resultó magistral. Prefirió esperar atrás antes que presionar a destiempo y regalar espacios letales entre líneas y salió al fuera de juego con tino cuando necesitaba oxígeno.

Acierto y victoria

El orden, la capacidad de aguante, la extramotivación de Drenthe, pasadito de kilos pero una pesadilla constante para Adriano, la brega constante del colombiano Abel Aguilar y, sobre todo, el oficio y pegada de Valdez, un artista a la hora de meter el trasero, proteger el balón y dar tiempo a las incorporaciones, les bastaron a los alicantinos ante un Barça que amagaba pero no golpeaba.

El Hércules acertó en su primera llegada, tras una acción en la que Mascherano se jugó la expulsión. Tenía una amarilla y entró a destiempo a Drenthe, quien ejecutó la falta que acabó en la red tras un despiste defensivo en cadena y un remate en semifallo de Valdez. A partir de ahí, las mejores ocasiones fueron herculanas, incluida la del segundo gol visitante, que acabó con una racha culé de 16 meses sin perder en casa.

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