Un fan de Marlon Brando llega al vestuario del Dépor

Desmarets, seguidor del actor, llamó así a su hijo y se tatuó su nombre en la espalda


a coruña/la voz.

Debajo del dorsal 20, ahí donde, cuando empiece la competición, se leerá Desmarets, el centrocampista llamado a dar descanso a Guardado y dotar de músculo al centro del campo deportivista luce el nombre de Marlon. «Me encantan los tatuajes, y el nombre de Marlon me gusta porque es el de mi actor preferido, Marlon Brando. Hasta le puse Marlon a mi hijo», explica con una enorme sonrisa.

Como no podía ser de otra manera, su película preferida es El Padrino , que asegura haber visto cientos de veces. «En general me gustan mucho las películas de la Mafia y esa es, sin duda, la mejor», añade el centrocampista, quien comparte con su novia esta admiración por el mítico actor. Y por los tatuajes. «A ella le gustan mucho los tatuajes. Tiene nueve y es la que me animó a hacérmelos», reconoce.

Además del que luce en su espalda, lleva otro en el cuello y se va a grabar uno más en la cara interna de su brazo derecho. El del pescuezo son apenas tres letras, YMD, la inicial de su propio nombre, Yves, y las de sus dos hijos, el citado Marlon (de 8 años) y Darren (de solo 9 meses). El nombre del más pequeño de los hijos de Desmarets será el que se ponga en su brazo derecho. «Me los hice todos cuando estaba en Guimaraes [llegó al Dépor procedente del Vitoria de Guimaraes portugués]. Allí era muy barato hacerlos. Aquí me haré el de Darren, quizá la semana que viene. Vivo aquí y lo tengo que hacer aquí. Tengo que preguntarle a [su compañero] Lopo, que tiene muchos, para que me recomiende un profesional», dice.

Darren, en el brazo

Eso sí, el de Darren será el último que se tatúe. «Ya no voy a hacerme más», asegura. Y es que, indica, los otros dos que luce le dolieron muchísimo, sobre todo el de Marlon. «Tardaron tres horas y hasta lloré. El del cuello fue más rápido, solo treinta minutos», recuerda.

Los nombres de sus hijos, que no son franceses (donde el deportivista y su novia nacieron) ni portugueses (donde brilló como futbolista) responden a su gusto por la cultura estadounidense. «Mi padre es haitiano, pero nunca vivió conmigo, emigró hace mucho tiempo a Nueva York y a mí me gusta mucho aquel país», señala. Desmarets se crió en París con su madre, que ahora vive en la Guayana francesa.

Desmarets rompe el molde de los fichajes deportivistas de este verano. Con 31 años recién cumplidos, el francés no responde al perfil de joven futbolista dispuesto a convertir el Dépor en un trampolín en su carrera. Al estilo de Juca, otro veterano que llegó el pasado verano con ganas de dar mucha guerra, el francés asegura que su objetivo no pasa por marcar, ni tan siquiera por disputar una treintena de partidos. «Claro que quiero jugar lo máximo posible y hacer goles, pero vengo a aportar mi trabajo. El resto tendré que mostrarlo sobre el campo», afirma.

Su fichaje trata de apuntalar la banda izquierda, donde el equipo coruñés estaba corto de jugadores. Por sus características de centrocampista de fuerza y su polivalencia se asemeja a Guardado, aunque sin la calidad técnica de este. Eso sí, por sus cifras en Portugal y por lo que ha demostrado en esta pretemporada (lleva un tanto) parece disponer de mayor olfato goleador. El francés jugó los tres primeros partidos estivales, pero se perdió los duelos contra el Cardiff y el Newcastle a causa de un problema muscular. Además, se perderá el que disputará contra el West Ham con el fin de llegar en plenitud física a la antepenúltima semana de trabajo.

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