Gómez Noya destroza a Brownlee

El infernal ritmo del ferrolano machaca en Londres al británico, atendido en la meta al borde del desvanecimiento


redacción/la voz.

Londres asistió ayer a una grandiosa exhibición de Javier Gómez Noya, heroico para alcanzar de nuevo su plenitud después de un invierno marcado por una lesión de cadera. Venció en la antepenúltima prueba del Campeonato del Mundo con una demostración de táctica, físico y aguante mental. Porque la cita le situaba de nuevo ante Alistair Brownlee, inabordable en las últimas fechas, gran candidato al triunfo en su casa, ante su público. Y el ferrolano dio en la tecla precisa en cada momento: evitó riesgos en el sector de ciclismo -en el que supo esquivar una caída delante de sus narices del belga Peter Croes-, ayudó a desgastar a los principales rivales y fue descolgando oponentes en los diez mil metros finales de la carrera pedestre. Hasta que, después de apretar mucho los dientes, arreón tras arreón, se quedó solo a falta de un kilómetro. Entonces miró atrás, volvió a asegurarse, como sin creérselo, y vio que rumbo a la meta ya solo le seguía Jonathan Brownlee, y no su hermano, el campeón mundial, Alistair, que cayó a la décima plaza después de que le fallasen las fuerzas. Incapaz de aguantar el ataque del ferrolano, ya al borde del desvanecimiento, dando tumbos, el ídolo británico cruzó la línea de meta, donde le esperaban miembros de la organización para llevarlo a la zona de asistencia médica.

En progresión

Después de dos temporadas en las que las lesiones complicaron su preparación, va a más. El triunfo de Gómez Noya supone todo un aviso para sus rivales. Ha vuelto «el Tiger Woods del triatlón», como lo definió el canadiense Simon Whitfield. Lleva dos títulos seguidos, en Hamburgo y Londres, y recupera sus mejores sensaciones, aquellas con las que encadenó 18 podios consecutivos en pruebas internacionales.

Favorito indiscutible en los meses recientes y con unas condiciones fabulosas para el triatlón, Alistair Brownlee quiso gobernar la prueba desde el inicio, aunque en realidad la controlaba desde un segundo plano Gómez Noya. El británico salió ya primero del lago Serpentine y se lanzó dispuesto a formar un reducido grupo de cabeza sobre la bicicleta, pero no pudo; pidió apoyos para hacer una selección en el el grupo de casi una treintena de triatletas de cabeza, pero no pudo. Tuvo que disputar el tipo de carrera que no quería.

Ataques constantes

Alrededor del circuito de Hyde Park se sucedieron intentos de fuga sobre la bici. Sin embargo, fueron abortándose a medida que se acercaba la meta. Al tercer kilómetro de la carrera a pie, se quedaron ya solos en cabeza los hermanos Brownlee, Gómez Noya y Frodeno. El alemán fue el primero en descolgarse, incapaz de seguir el ritmo infernal del ferrolano a falta de 5.000 metros. Poco después se desfondó el menor de los británicos, para brindar el mano a mano esperado.

Cada poco, Gómez Noya cambiaba el ritmo, ponía una marcha más, hasta que a falta de mil metros se rezagó el vigente campeón del mundo. En el trayecto hacia meta, el panorama dio un vuelco por detrás. Las piernas no le respondían a Alistair Brownlee, roto, que empezó a caer puestos. Su hermano Jonathan entró segundo, y Frodeno tercero.

El triunfo aupa al deportista gallego al segundo lugar de la clasificación general provisonal. El líder, el alemán Jan Frodeno, terminó tercero en la zona de Hyde Park, sobre un circuito similar al que acogerá la prueba olímpica en el 2012.

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