Ni escondiendo la telemetría

Después de levantar un muro en el garaje de Yamaha, Rossi tampoco evita las victorias de Lorenzo ocultándole sus datos


redacción/la voz.

«Considerando que ambos pilotos son rivales en la lucha por el campeonato del mundo, hemos decidido respetar esta rivalidad y durante el fin de semana no se intercambiarán información entre ellos». Davide Brivio, jefe de Yamaha, empleó este razonamiento a modo de eufemismo para explicar que Valentino Rossi le había exigido que Lorenzo no accediese a su telemetría. La concesión al italiano a principios de este año demostraba dos cosas: que sigue gozando de un estatus privilegiado con respecto al mallorquín, quien se encontró con la medida sin previa consulta; y que considera a su compañero de marca como su principal rival. Pero las últimas victorias de Lorenzo demuestran que éste no necesita copiar las telemetrías, como en su día no necesitó mirar reglajes de sus vecino de garaje, para lo que Valentino había ordenado levantar un muro entre ambos.

Las telemetrías de Rossi son un documento privilegiado para cualquier piloto, más para uno que comparte la misma máquina, pero Jorge Lorenzo sustituyó en Yamaha a Colin Edwards para desempeñar un rol muy diferente. Lejos de trabajar para Rossi, como asumía el norteamericano, Giorgio ha sido fichado para recoger el testigo de títulos del italiano, pero la cuesta abajo de uno y el ascenso del otro acaban de cruzarse en un mismo punto y cualquier detalle puede decidir el título. Por eso Rossi es tan celoso con sus propios datos. La demanda de esconder la telemetría -que sí se comparte en la fábrica- comenzó en el 2009, cuando Rossi denunció públicamente que Jorge le copiaba los datos. Lo dijo después de que el español venciera con un dominio insultante en el circuito de Estoril y que le colocaba a 18 puntos del italiano en la clasificación.

Respuesta contundente

Lorenzo escogió entonces la prensa del país de Valentino para dar su opinión sobre un asunto del que siempre se mostró remiso a hablar: «Hay que reconocer que Rossi hizo mucho en el 2004 para desarrollar una Yamaha que es ganadora, pero si hablamos de las modificaciones que hace durante los fines de semana de gran premio no es verdad que yo copie su telemetría -señaló a la revista italiana Riders -; son mis mecánicos los que logran que la moto funcione como quiero». Y, finalmente, avivó algo las llamas que calientan peligrosamente el box de Yamaha: «En cambio es algo normal que el equipo de Valentino acabe utilizando mis propias puestas a punto. En cada carrera cambio pocas cosas pero lo que tengo asumido es que el equipo de Valentino en ocasiones ha cambiado su moto siguiendo nuestras propias indicaciones».

Para el entorno de Jorge Lorenzo, las decisiones sobre el muro y las telemetrías son elementos de una guerra psicológica que intenta provocar Valentino Rossi. Pero el mallorquín demuestra en cada carrera que no se amilana. Ayer en Le Mans, más que adelantamientos, Rossi y Lorenzo mantuvieron una dura discusión ganada finalmente por el piloto español, que amplía su ventaja sin necesidad de recurrir a la telemetría del nueve veces campeón del mundo.

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