Alonso aspira a ser el campeón número 10 de Ferrari

J. M. Cortizas

DEPORTES

De los 106 pilotos de la historia de la Scuderia, solo nueve lograron el título

05 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Hubo 106 antes que él. En al menos la mitad de los casos se pretendió lo que ahora, establecer el nexo entre el mejor equipo y el mejor piloto. Fernando Alonso llegará a Ferrari aclamado como el farero que necesita la estructura de Maranello para convertir el quinquenio de su relación en la recuperación del relincho más famoso de este negocio. A lomos del cavallino que la condesa de Baracca regaló a Enzo Ferrari tras la muerte en acto de servicio de uno de sus hijos, el asturiano tiene la delicada tarea de convertirse en una prolongación de Michael Schumacher. Es osada, sin duda, tal ambición. Desorbitada. Pero es lo que se respira en Maranello, Fiorano, Turín... tras cada despacho en el que la imagen ecuestre descansa sobre las estilizadas SF de Scuderia Ferrari.

De poco sirve que la historia contradiga los excesos. 106 pilotos y solo nueve de ellos fueron campeones al volante de un Ferrari, sumando un total de quince coronas de laurel. Ascari estrenó el palmarés en su tercera temporada en la casa. Fangio marcó la muesca a la primera. Mike Hawthorn tardó cinco almanaques en conseguirlo. Phil Hill, cuatro y John Surtees, dos. Lauda emuló a Fangio acertando en su primer campeonato como ferrarista, lo mismo que Scheckter. Tras la travesía del desierto (desde 1979 al 2000 sin un piloto campeón), Michael Schumacher invirtió cuatro campañas para recolectar a partir de la quinta hasta cinco títulos consecutivos. Y Raikkonen retornó a la efectividad del estreno con galardón. Entre los que desde enero figurarán como antepasados de Alonso, aparecen grandes campeones que no tocaron pelo vestidos de rojo. Prost, Mansell, Ickx, Andretti, son ejemplos significativos. Y nunca se podrá restañar ya la grieta histórica que supone el vacío en la lista más laureada de la fórmula 1. Ayrton Senna ha sido el único icono que no aterrizó en la estructura italiana. Por eso, Alonso sabe que no es rojo todo lo que reluce, que no se trata de llegar y besar el santo. Porque ya estuvo en una situación similar, casi siamesa a la actual y aún se recuerda como el episodio más nocivo de su historial deportivo. Su fichaje por McLaren le permitió guiar el mejor coche del 2007.

El F2010, una incógnita

En Ferrari no va a contar con un monoplaza, de inicio, tan redondo (habrá que constatar cómo se han movido en Maranello tras dar esta temporada por perdida e invertir en el coche del 2010) como la flecha plateada anglogermana. Y tampoco va a atisbar indicio de sumisión en su compañero Felipe Massa, que le esperará con el cuchillo desenvainado y ganas de revancha. Tampoco va a ser Alonso el primer español que supere el quicio de la puerta de entrada de Maranello. En la década de los 50, el noble Alfonso de Portago fue piloto oficial de la Scuderia, encontrando la muerte en un accidente en el Mille Miglia cuando guiaba un Ferrari.