La FIA expulsa de la fórmula 1 a Flavio Briatore y perdona a Renault

La escudería estará dos años bajo amenaza de exclusión definitiva y Alonso y Piquet salen indemnes


La cabeza de Briatore a cambio de la salvación de Renault. La sentencia estaba emitida desde que la marca francesa comunicó el pasado 16 de septiembre que se desprendía del carismático magnate italiano. Ayer, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) ejecutó la sentencia en la reunión de su consejo mundial.

Flavio Briatore fue inhabilitado de por vida para ejercer cualquier cargo en la fórmula 1, incluido su papel como representante de pilotos. Su mano derecha, Pat Symonds, acarrea con cinco años de suspensión, mientras que Fernando Alonso y Nelsinho Piquet salen indemnes del escándalo de Singapur.

La admisión de culpa por parte de Renault le evitó un castigo contundente y, seguramente, su desaparición de la fórmula 1. La escudería sacrificó a Briatore y Symonds, no ejerció su derecho a defenderse en las alegaciones, aceptó de antemano cualquier tipo de castigo y cerró el capítulo pidiendo disculpas al público, los patrocinadores y las gentes de la fórmula 1.

«Tras conocer los resultados de nuestras propias investigaciones, informamos a la FIA que no realizaríamos ningún tipo de alegación y que aceptaríamos nuestra responsabilidad en relación con el incidente de Singapur. Aceptamos plenamente la decisión del consejo mundial y presentamos nuestras excusas, sin reservas, a la comunidad de la fórmula 1 por un comportamiento que consideramos inaceptable y, sinceramente, esperamos poder dejar atrás cuanto antes esta situación para poder concentrarnos en el futuro de manera constructiva», explica el demoledor comunicado que ayer emitió Renault y que deja en mal lugar a Briatore.

Bajo la lupa

La FIA aplica una medida del estilo de la competición. Una amenaza sujeta a condiciones. Si Renault vuelve a cometer en dos años una trampa semejante a la de Singapur, será excluido para siempre. De momento, está sometido a vigilancia.

Lo que en principio parecía una cuestión cosmética -Briatore se alejaba del foco, pero seguía manejando los hilos- se convirtió en una ejecución pública. La FIA anuló todos los conductos del italiano con la fórmula 1. A través de su empresa, FFBB, Briatore era el representante de pilotos (Webber, Kovalainen, Grosjean, parte de los contratos de Alonso), el jefe de la escudería Renault y el gestor de la GP2. Max Mosley, el presidente de la FIA, ha barrido todas las conexiones de Flavio con su ya ex mundillo.

Aroma a venganza

Es la venganza de Mosley y de Nelsinho Piquet. Mosley deja la presidencia de la FIA en un mes, empujado a la puerta de salida por los equipos, que ganaron la batalla del mundial paralelo. Pero se lleva por delante a Briatore. Nelsinho, o su padre Nelson Piquet, no perdonan al italiano que lo despojase del volante. En revancha contaron al mundo una trampa lamentable, el autoaccidente del piloto en Singapur.

Fernando Alonso acudió a declarar, citado por la FIA. El español colaboró con la investigación, como ya lo hizo cuando fue interrogado por los comisarios en Bélgica. La FIA entendió que el español no estaba al tanto de la maquinación de su equipo. Y tampoco sanciona a Piquet, que fue el brazo armado de la trampa. Al brasileño lo perdona por su confesión de culpabilidad.

Este fin de semana se regresa al escenario de autos. Un año después, vuelta a Singapur.

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